miércoles, 29 de abril de 2009

Entrevista a María Lucero Jiménez Guzmán, investigadora mexicana en temas de masculinidades. RED IBEROAMERICANA DE MASCULINIDADES


Entrevista a María Lucero Jiménez Guzmán, investigadora mexicana en temas de masculinidades.

Por: Daniel Alejandro Fernández González.

Foto: Yonnier Angulo Rodríguez.

Red Iberoamericana de Masculinidades.

1.

En una entrevista realizada con anterioridad al investigador mexicano Juan Guillermo Figueroa, le pedíamos nos visualizara una contrapuesta de ejercicio de la paternidad, distinta a la que históricamente han incorporado los modelos de masculinidad hegemónica propios de nuestras sociedades, signada por la responsabilidad del sustento económico, el autoritarismo, la ausencia de afectos y el uso de la violencia en sus múltiples formas. ¿Pudiera aportarnos usted algunos criterios en relación al tema?

1.

Yo pienso que de hecho hay un cambio cultural interesante que ha conllevado que en este tema debamos hablar en plural: masculinidades y paternidades. Yo estoy haciendo ahora la coordinación de un proyecto internacional que tiene que ver con el ser proveedor y la crisis que dejar de serlo implica para los hombres. Entonces un elemento central de transformación de las paternidades tiene que ver con el cambio de la división del trabajo y eso es algo que no estamos eligiendo, como no elegimos la construcción de la familia nuclear para el desarrollo del capitalismo con una división férrea del trabajo. Luego, no elegimos la incorporación de la mujer al trabajo. Fue también una necesidad del propio sistema que requería eso.

Ahora no estamos eligiendo el hecho de que las mujeres están incorporadas al mercado laboral con familias monoparentales o relaciones que son muy inestables, en el concepto hegemónico de lo que era la familia tipo Doris Grey, la familia parsoniana. Todo eso está generando cambios muy profundos.

Por la investigación que yo he realizado en México, la que se ha hecho en Argentina y la que ahora estamos haciendo en Chile, lo lamentable es que no es un cambio deseado, ni tampoco construido desde la gente de una manera armónica, en donde tú deconstruyas tu relación y por tanto puedas continuar por un camino armónico. Como todo cambio de esa envergadura, le está costando muchísimo trabajo a la gente. Los padres se están quedando en el hogar –yo tengo entrevistados que así lo han hecho‐ al perder su trabajo, y les sobreviene una etapa de crisis muy profunda en donde ellos no encuentran ni siquiera un lugar en el mundo. Luego descubren que eran monotemáticos y que una manera de insertarse en el mundo es hacerte más plural en tus intereses. Si la mujer sale a trabajar y es quien está llevando el sustento a la casa, el hombre se va quedando en el hogar. Eso no es vivido en México como un disfrute.

El tema que trabaja mucho Juan Guillermo y que a mí me parece adecuado es no imponer a los varones: ahora te toca por obligación incorporarte a la familia. Creo, cómo él, que de esa manera está mal planteado. Sinceramente considero que los hombres pierden mucho al ser tan monotemáticos, y el ser monotemáticos tiene que ver con cosas que ya no pueden cumplir, que de por sí no cumplían, pero digamos era un mandato más accesible. En el mundo actual en donde la crisis laboral es global, no es algo casual ni coyuntural desde mi punto de vista, tenemos que deconstruirnos, y yo creo que una parte crucial de la deconstrucción es la relación entre todos los géneros y parte de eso es el ejercicio de la paternidad. Es solo una parte. Para mí como que la paternidad es un momento más de la relación de género, de la relación entre los géneros y de la construcción de nuevos géneros porque eso también nos muestra la investigación.

Tengo otra investigación sobre jóvenes y trabajo también con Chile y Argentina. Ahí queda clarísimo que los padres y los hermanos siguen siendo factor crucial de formación de valores. Entonces es muy importante el ejercicio de nuevas paternidades incluso para democratizarse

2.

Varios autores(as) en los últimos tiempos han coincidido en señalar la existencia de una crisis de los modelos de masculinidad hegemónica históricamente reconocidos, a partir de una multiplicidad de cambios que se han operado en los distintos espacios socio‐económicos‐familiares de las sociedades, que han modificado de alguna manera las relaciones entre e intergénero. ¿Pudiera ofrecernos su valoración en torno a esta idea?

2.

Cada vez más creo que los estudios de género tienen sentido si tú los ubicas, como la misma teoría te lo dice, en un momento histórico, en relaciones que se transforman conforme la sociedad se transforma, en elementos dialécticos; donde en sociedades como la mexicana yo no puedo dejar de lado el estudio de la clase social y de la etnicidad, porque sino lo único que estoy diciendo son generalizaciones que tienen poca importancia.

Digamos ya no en el terreno académico, que podría ser lo menos trascendente, sino en el terreno de cómo tú puedes incidir en que las personas comprendan que hay mejores formas de vivir; porque son menos violentas, permiten más desarrollo humano. Entonces, en este terreno, yo te diría: los cambios sociodemográficos han sido cruciales. Eso está muy estudiado.

Qué pasa cuando la mujer –porque es la mujer lamentablemente, no es la pareja‐ tiene el control de su reproducción. Vía todos los métodos anticonceptivos, tienen menos hijos, cada vez en más países se despenaliza el aborto, tienen la píldora del día siguiente. Sigue habiendo un vínculo muy importante entre cultura, nivel de escolaridad y realmente el poder hacer uso de tu cuerpo de forma responsable. Yo creo que en lo que no se ha avanzado, por lo menos en México, creo que tampoco en Argentina y en Chile, es en que la reproducción sea un asunto de ambos géneros.

Otro factor crucial que va acompañado al cambio cultural de nuestras propias representaciones sociales o de nuestro imaginario es el hecho de que ya no
tenemos familias para siempre. Esas familias ensambladas donde son tus hijos, los míos, los nuestros, tres o cuatro relaciones a lo largo de la vida. Todo eso tiene una influencia importantísima en las relaciones entre los géneros y fíjate, surgen nuevos malestares. En la Red Iberoamericana de Masculinidades eso puede ser interesante.

Normalmente se habla de la injusticia contra la mujer, del malestar de la mujer. Yo con Juan Guillermo en el doctorado, lo que quise también fue documentar los malestares de los varones, y es interesante que un malestar muy reiterado tiene que ver conque varones que se separan de la madre de sus hijos primeros, con la segunda mujer tienen impedimentos muy serios para ejercer una paternidad cercana y afectiva con los primeros hijos. Entonces esa mujer, lo que pretende es que el hombre solo sea proveedor de los primeros hijos, pero que sea papá afectivo solo con sus hijos. Muchas veces los varones, y eso yo no lo he visto en otra investigación –que se pregunte no‐ posponen las separaciones con tal de estar en contacto con los hijos y no meterse en problemas con otras relaciones futuras que les puedan impedir el ejercicio de una nueva paternidad.

Entonces todos esos cambios se están dando y realmente tú dices: cómo educar ahora a las nuevas generaciones en esta era de riesgos, de incertidumbre, de inestabilidades donde realmente la permanencia casi de todo es prácticamente imposible. Estamos en una época de una crisis, yo creo que general, que parte nuevamente de una estructura económica mundial, de un cuestionamiento muy serio al proceso de globalización sobre todo en países de economías muy pobres y muy dependientes, porque el caso mexicano es clarísimo. Los grupos pensantes digamos que están haciendo una revisión muy seria del modelo, aunque no tengan el poder político para transformar eso, y las relaciones y dinámicas de género no escapan a ello.

3.

En su libro “Dando voz a los varones, sexualidad, reproducción y paternidad de algunos mexicanos”, en el capítulo conclusivo usted afirma certeramente que: “analizar las relaciones entre los géneros, desde ambos géneros, permite encontrar explicaciones más ricas y complejas de los problemas que enfrentamos desde una perspectiva relacional”. Transcurridos 5 años de la publicación de este texto, cree usted que en el marco de los estudios e investigaciones de género, se ha logrado materializar esa aseveración.

3- Yo te diría que como en todo proceso social o académico hay avances y retrocesos. De repente, yo lamento ver reuniones en donde no participan varones, en las que se están impidiendo la entrada de los estudios de masculinidad porque se considera que eso perjudica a la lucha feminista. Como te digo esto, te afirmo también que cada vez hay más mujeres –jóvenes principalmente‐ que dicen: a mi el feminismo sectario, que separa, en donde solo victimizamos, me queda corto.

La vida es más compleja y muchas alumnas mías plantean: lo que nosotras queremos hacer es construir un mundo de mayor equidad, comprendiendo el género como una perspectiva relacional; en donde si bien es cierto que hay que documentar, denunciar y transformar las inequidades contra las mujeres; también hay que tener en cuenta las opiniones e ideas de hombres comprometidos con un cambio.

No es casual que yo le puse a mi libro “Dando voz a los varones”. Muchas compañeras me dijeron: eso es injusto, los hombres siempre han tenido la voz. Yo les dije: sí, tal vez en Naciones Unidas, en la presidencia, en la república; pero la voz de sus emociones, la voz de sus malestares en lo más profundo, en esa situación de sentirse injustamente tratados, eso normalmente no se lo comentan. De ningún modo es para victimizarlos, ni para reconstituir el héroe como lo harían los mitopoéticos: se me cayó el héroe y quiero que vuelva a nacer, porque yo sin eso no puedo vivir.

Lo que queremos es construir nuevos seres humanos, pero yo te diría: en perspectiva relacional hay que construir también nuevas mujeres; porque muchas veces son estas mujeres de esos sectores sociales (que he estudiado en una de mis investigaciones), las que reproducen al hombre proveedor y las que los excluyen deliberadamente de muchos procesos familiares y afectivos porque ellas así fueron educadas. No olvidemos que el género nos explica esto, que todos somos construidos socialmente aunque no nos demos cuenta, y que lo que se necesita es un esfuerzo de conciencia, es un esfuerzo deliberado de cambio para que eso sea más armónico.

Las relaciones entre los géneros van a cambiar pero puede ser a base de mucha ruptura y muchas soledades. Eso yo creo no es deseable, salvo que la gente decida estar sola. Puede ser una opción, pero que no sea algo impuesto por un desencuentro irresoluble entre los géneros. Esa es mi apuesta: que la gente se pueda encontrar de otra manera y para eso tenemos que retrabajarnos y los varones son fundamentales, sin ellos dejamos fuera el 50% de la humanidad. Simplemente, no.

4.

El trabajo realizado por la Red Iberoamericana de Masculinidades, en sus dos primeros años, ha buscado siempre visualizar, promover e integrar los estudios e investigaciones que dentro de la región iberoamericana se producen en el área de las masculinidades. ¿Qué importancia le concede usted a esta labor, a partir de los elementos enunciados en la pregunta anterior?

4- Esta Red es notable a nivel del mundo. Yo estoy en muchas redes, porque es la forma de trabajar actualmente, y te diría sin temor a equivocarme que la Red Iberoamericana de Masculinidades es la más activa. Es la que todo el tiempo está proponiendo cosas, y realmente es ejemplar. Es un trabajo creativo que tiene mucho que ver con género, es mucho el ánimo de trabajo, el ánimo transformador.

La participación de los jóvenes en esta Red también es crucial, porque muchas instituciones o procesos de la sociedad civil que se institucionalizan también se anquilosan, pues terminan siendo cotos de poder de generaciones anteriores, y eso en México ‐por ejemplo‐ se ve todo el tiempo.

Este es un esfuerzo que felicito, que leo con mucho gusto. Me parecen muy diversas las temáticas, a la vez que tienen prioridades con las que yo coincido. Los temas
prioritarios de la Red Iberoamericana de Masculinidades creo que son los más importantes. Los felicito y los convido a seguir avanzando en este loable empeño.



La Habana, 7 de abril de 2009.


FUENTE: RED IBEROAMERICANA DE MASCULINIDADES http://mail.google.com/mail/?hl=es&shva=1#inbox/120f286dc43b9673