sábado, 31 de julio de 2010

¿Cuidando la masculinidad o masculinidades cuidadoras? LA NACION CHILE

Por Devanir da Silva


La no-inclusión de los varones lamentablemente obedece a una lógica binaria, que empezaría por el nombre de la comisión. Se llama Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, pero se podría llamar Comisión Familia, Trabajo y Cuidado Posnatal.


Jueves 29 de julio de 2010


La incorporación de los varones, desde el diálogo público y en las parejas, al tema de los cuidados es ciertamente un aspecto que recién se vislumbra como posibilidad, porque históricamente los varones han estado inhabilitados, como algo autoimpuesto o instaurado desde la misma sociedad, para no ejercer labores consideradas “femeninas”. Si bien durante el gobierno de la entonces Presidenta Michelle Bachelet se avanzó una inmensidad en los temas de género, todavía resta por profundizar esto, de modo de llegar al ideal de una efectiva igualdad de género, para hombres y mujeres.


Si seguimos las declaraciones de la diputada DC Carolina Goic, entonces poco queda de posibilidad para que los varones realmente puedan tener un espacio social destinado a iniciar una leve (re)consideración de cómo se relacionan con los demás en la sociedad, y no sólo como una preocupación neonarcisista o exitista globalizada en un contexto local. Ciertamente los varones quedaríamos pegados en la reacción visceral y victimizante en donde declaramos a los cuatro vientos que esta sociedad en realidad es una tiranía matriarcal en la que se nos han quitado espacios vitales como nunca.


Además, la no-inclusión de los varones en estos temas lamentablemente obedece a una lógica cultural binaria, que empezaría por el nombre de la comisión. Se llama Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, pero bien se podría llamar Comisión Familia, Trabajo y Cuidado Posnatal o algo similar, porque así muchos varones (me imagino) se autoexilian de siquiera opinar al respecto, porque no les toca, debido a que el título de la canción dice Mujer y no Hombre. Esto ciertamente no es excusa, pero creo que desde una mirada “emic” del varón chilensis promedio es lo que se opina o se piensa del posnatal. Lo que sí es positivo es que existe un tema pendiente: visibilizar las paternidades y masculinidades positivas que existen, porque basta caminar por Santiago y se pueden apreciar varones que están con sus bebés y sus parejas disfrutando juntos.


Puede que sean los menos, porque -admitámoslo también- en el actual escenario sociopolítico es un privilegio ser padre presente y no ausente. Pero los avances en las leyes y proyectos de ley permiten iniciar la transformación de lo que es posible para algunos pocos hoy de modo de hacerlo extensible en el futuro a la mayoría de la población, como un derecho en salud sexual y reproductiva.


Sin embargo, aquí nos topamos con uno de los axiomas socio-economicistas que tiene la Alianza, actual facción política en el poder. Esto, siguiendo su lógica socio-economicista, tendría como consecuencia que habría que remodelar la estructura de trabajo bipartito simplista entre hombres y mujeres, porque los varones podrían volverse una carga para el Estado -considerando que esta entidad es vista por la derecha como una empresa-, así que no sólo habría que preocuparse por la mujer, sino por un hombre -y aquí converge con la mirada misógina de la derecha- que está siendo degradado o siendo menos “hombre” porque asume tareas propias de la mujer, o en el caso de las personas de estrato socioeconómico alto (ABC1), la mujer indígena mapuche o en su defecto peruana. Entonces no está, la derecha, interesada en aumentar el posnatal porque por un lado es de sumo interés mantener el statu quo simbólico y económico y, por otro, sería traicionar su propio ordenamiento usado hasta ahora para relacionarse con y en el mundo.


Los varones que no se sienten parte de esa estandarización simbólica seguirán, desde la vida cotidiana y con el mayor interés de entregar una visión pluralista y amplificadora, participando y estando presentes con sus hijos/as en cada espacio posible y unificando fuerzas con otras mujeres y hombres en la sociedad civil, que también están en la búsqueda de una realidad con igualdad de género e igualdad oportunidades en todo sentido, sin estereotipos femeninos y masculinos anclados en un tiempo pasado.


* Antropólogo social Universidad de Chile, Observatorio de Género y Equidad


FUENTE: http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20100728/pags/20100728190924.html