domingo, 22 de noviembre de 2009

Continuación del debate 3 Revanchismo de Género El País ESPAÑA

Querid@s amig@s, a los materiales para el debate enviados por José Luis Gonzáles Seva, agregamos uno más enviado por John Bayron Ochoa. Agradecemos a ambos sus permanentes e interesantes colaboraciones.


De: <redigualdad@redigualdad.com>
Fecha: 20 de noviembre de 2009 04:00
Asunto: Director El País. Respuesta artículo "Revanchismo de género"
Para: redigualdad@redigualdad.com



Sr. Director resulta decepcionante darse cuenta de que los artículos de opinión han terminado convirtiéndose en una especie de blogs personales, en los que nos empeñamos en contar cosas, aunque no tengamos nada interesante que decir. Estas pequeñas muestras de egocentrismo humano, no tendrían la menor importancia, si no se trataran de manifestaciones que se realizan en un periódico de tirada nacional como es El País. Encontrarnos una tribuna, con artículos como el de Enrique Lynch "Revanchismo de género", que no tienen nada que aportar en el plano intelectual y que dejan en evidencia a su autor, es cuando menos una situación lamentable.


Es normal que un artículo de opinión, dentro de la libertad ideológica, política y de expresión, genere debate y hasta pueda ser controvertido. Esto, entra dentro de lo lógico en una sociedad democrática. Otro caso, aparte, y que no tiene nada que ver con la diversidad, es montarnos una película de ciencia ficción, como lo ha hecho Enrique Lynch, basado en una paranoia completamente personal y que se resume en aquel famoso enunciado de los film de este género "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia".


Podríamos excusar a Enrique Lynch, por lo que comenta en su artículo sobre una canción de Shania Twain, en que no entiende bien el inglés. O quizás, en que no ha escuchado alguna canción de reggaeton en contraposición a las de Frank Sinatra o Billie Holliday. Pero sería en vano. Lo sería, porque a la vista de las interpretaciones ?peculiares?, por utilizar un término diplomático, que da también sobre otros conceptos expresados en idioma castellano, tenemos que concluir que esta persona habla de una realidad virtual en la que sólo él se encuentra.


¿Pero qué realidad es esa?. Pues la que se inicia con un absoluto delirio sobre la campaña del Ministerio de Igualdad que pretenden sensibilizar contra la violencia de género: Entre un hombre y una mujer: maltrato cero.


Aquí el autor de la tribuna hace una disquisición extrañísima sobre la interpretación que le da al eslogan "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo? y ?de todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo". De él, saca las siguientes conclusiones: que incitan al adulterio, que deberían haberse utilizado en tiempo pasado y finalmente que conminan a que las mujeres quieran ser más que los hombres. Peculiar. Muy peculiar. Creo, que no hay que ser muy avispado/a para darse cuenta de que el eslogan se ha basado en el imaginario popular y cultural, donde las mujeres hemos venido estando peor valoradas. A partir de esta realidad social, la campaña ha sido divido en dos partes; si eres mujer, el eslogan viene a explicar que nunca te considerarás inferior a un hombre y si eres un hombre que nunca considerarás a una mujer inferior a ti. Es decir, que las relaciones entre hombres y mujeres se desarrollarán en el plano de la igualdad. Ese es el mensaje, considerarnos iguales para poder respetarnos y que, por tanto, ni nos creamos con derechos a maltratar, ni nos pensemos que tenemos que soportar el maltrato. Por supuesto la campaña aparece en tiempo futuro y no pasado. ¿Por qué?. Porque lo que se espera de una campaña, que es el compromiso y la sensibilización, no se pueden realizar en pasado, tiene que cumplirse, obviamente, en el futuro. Todo esto es una obviedad, tanto como comprender que cuando la campaña habla de "todos los hombres que haya en mi vida", no sólo habla de parejas, aunque en el caso que así fuera, no sé si ha caído en la cuenta de que no necesariamente porque sean varios, tienen que coincidir en el tiempo. Esto no tiene mayor importancia, pero lo aclaro porque veo al autor muy preocupado con el tema del adulterio.


Hasta aquí lo que piensa cualquier persona normal, con un nivel de comprensión medio.


La segunda parte del artículo ya es bastante más esclarecedora de los problemas interpretativos de Enrique Lynch.


Es muy sencillo. Hace no tantos años, en este país las mujeres podían considerarse, incluso públicamente como inferiores. Se podía hablar abiertamente de ello y hasta del maltrato tanto psicológico, como físico. Incluso era aceptado socialmente como normal. Afortunadamente hoy, aunque persistan algunas desigualdades, al menos no es políticamente correcto hacerlo. Por eso, aparecen algunos Enriques Lynch por ahí, que movidos por el rencor de no poder expresar públicamente sus verdaderos pensamientos, empiezan a realizar interpretaciones paranoicas de la realidad, al calor del miedo de sus complejos.


Estos comportamientos son propios de lo que ha dado en conceptualizarse como postmachismo. O sea, ser un machista como los de toda la vida, pero sin admitirlo abiertamente, porque esto, no es políticamente correcto en la sociedad española actual. Lo demás son todas estrategias históricamente manidas; intentar disfrazar los discursos de objetividad y equiparar el machismo que practican al feminismo. Esto último, funciona por la lógica de que ven al feminismo, una teoría de liberación que postula la igualdad entre los hombres y las mujeres (no la superioridad), como una agresión. Un ejemplo de esto, podemos observarlo en la argumentación del artículo en cuestión, basada en un puñado de canciones de pop, que ni siquiera ha interpretado correctamente. Concretamente, parece preocuparle mucho al autor que haya mujeres que puedan decir adiós como Julieta Venegas o Shakira cuando así lo decidan. ¿Por qué? , pues al parecer la posibilidad de que las mujeres tengan hoy capacidad de decisión, él lo interpreta como una agresión. Tal es así, que llega al punto de dar un fin delirante a su artículo en el que formula una especie de amenaza apocalíptica, bajo la sombra talibán y en forma de pregunta retórica, insinuando que sobre las mujeres que se tomen el atrevimiento de ejercer su libertad caerá la violencia. Por mi parte, ya le advierto que no se canse porque no va a surtir el más mínimo efecto.


Sin más, después de leer este cúmulo de despropósitos que es el artículo "Revanchismo de género", no tengo más que acompañarle en el sentimiento por esos rencores y miedos que le desatan sus inseguridades personales respecto a la posibilidad de convivir en una sociedad igualitaria. Debe ser terrible vivir con ese peso. Afortunadamente, también puedo congratularme y felicitar a todas las mujeres y hombres que salvando esos miedos, hacen esfuerzos diariamente para disfrutar de la riqueza de una convivencia en igualdad.

Artículo Enrique Lynch

Marian Alonso
Red Igualdad

2 comentarios:

Jordi dijo...

Los que conocimos al Lynch profesor de estética de la Facultad de Filosofía de Barcelona sabemos de su personalidad arrogante y aristocrática. En sus clases se comportaba como el dandi perfecto.
No me sorprende ese artículo. Lo que sí me sorprende es el periódico donde se publica. Con otro artículo despreciable escrito contra la religiosa feminista Teresa Forcades, El País se está ganando la etiqueta del "periódico patriarcal del año".

Lynch sí es revanchista. No debería llevar sus crisis personales al terreno público. ¿Será porque, con el peso de los años, sus alumnas ya no quedan embobadas ante su porte y sus discursos elitistas? ¿Será por la edad, la decrepitud, que sus alumnas ya no le ven con ojos de adoración? ¿Sus alumnas también son revanchistas, según él?

El día que se vacíen las clases de Lynch, y se quede solo con su ego, que escriba otro artículo, si cabe más duro todavía. Hablando así contra las campañas del Ministerio de Igualdad, no creo que colabore en absoluto a reducir la violencia de género, al contrario. Lynch, con sus palabras, sigue prefiriendo la injusticia y la superioridad de unos sobre otras.

Jordi dijo...

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Quien/teme/feminismo/elpepuopi/20091122elpepiopi_5/Tes

Más aún, en esta carta "¿Quién teme al feminismo?" publicada por EL PAÍS, Lynch se reafirma en su tesis de culpar a las mismas madres del aumento de violencia de género.
"Lo único que digo es que hay que entrar en las causas profundas de esa violencia", dice, y se reafirma en que las mujeres (y no los hombres) son las responsables, por freudianos mecanismos del complejo de Edipo, de la mentalidad de sus hijos.
El complejo de Edipo fue una teoría que se ha demostrado insuficiente y no universalizable. Además, quien interrumpe la relación afectiva madre-hijo es según Freud el "padre autoritario". El autoritarismo, ya sea con violencia verbal, física o subliminal, debería ser visto como lo que es: aleja al hijo de la madre, y en términos generales, al hombre de la mujer.
Quien crece rodeado de violencia, crecerá y reproducirá tal esquema, pues no conoce otro. La violencia que perciben o reciben lxs niñxs de su entorno es la verdadera culpable de que existan hombres violentos.
No se puede frivolizar así sobre nuestras madres y mujeres. Si acaso que lo diga claro: que culpe a Freud, o al estado del bienestar, o a SU complejo de Edipo, pero no a las madres.