lunes, 2 de agosto de 2010

Entrevista con Miguel Lorente Acosta EL PAIS ESPAÑA

'Los hombres han aprendido a mirarse en el espejo, pero no a mirarse'


RAFAEL RUIZ 01/08/2010


Es médico forense y delegado del Gobierno para la Violencia de Género. El aumento del número de mujeres asesinadas ha disparado las críticas y las alarmas. Él continúa el combate: “El maltratador da a su pareja lo justo para vivir, pero poda cualquier intento de crecer como persona”.


En los días anteriores a entrevistarle, hombres y mujeres especializados en psicología, sociología y trabajo social, mujeres y hombres involucrados en la lucha por la igualdad y contra la violencia de género, me hablaron maravillas de este hombre, que lleva toda la década dando la cara en un tema que levanta tanta sensibilidades; maravillas de su talante, de sus conocimientos y de su capacidad para acotar el problema y explicarlo. Algo muy distinto de las descalificaciones contra él vertidas en campañas sin piedad, por ejemplo en la Red. Está claro que Miguel Lorente Acosta levanta pasiones, en buena medida por el cargo que ocupa.


Diseccionador de la violencia


En lo que llevamos de año, 38 mujeres han muerto a manos de sus compañeros o ex compañeros por violencia de género en España (la entrevista se hizo el 14 de julio; al cierre de esta revista, el número ya era de 41 mujeres). ¿Una cifra preocupante que muestra un repunte en las agresiones machistas?


Perder vidas siempre es preocupante. Respecto al año pasado hay 11 casos más en ese tiempo. Pero no basta la comparación con solo un año. Desde que hay un seguimiento estadístico fiable, desde 2003, la media de víctimas mortales en ese periodo es 35, este año han sido 38. Eso ya lo matiza un poco más. Es un incremento relativo. En 2009, por ejemplo, hubo una acumulación de casos en la tercera semana de julio. En cualquier caso, más allá de los números, mientras haya hombres que sigan entendiendo la relación de pareja como una relación de dominio, de control, de poder, estamos ante algo preocupante.


En la primera semana de julio se concentraron cinco muertes. ¿Hay un incremento de estas agresiones en verano?


El calor puede ser uno más de los factores estresantes ante conflictos que acentúe la agresividad, la irascibilidad. Pero más que el calor, lo que influye es el aumentode la convivencia. La rutina resuelve muchos conflictos por la propia dinámica. Además, desde el punto de vista emocional también hay una percepción de fin de curso; de que eso se resuelve antes del verano o que no se va a resolver. Eso influye en el uso de la violencia.


Miguel Lorente es médico forense; por oficio, está acostumbrado a ser muy analítico. Así que sus contestaciones están tan llenas de frases subordinadas y explicaciones, que a la fuerza hay que condensarle, a costa de perder algún gramo de exactitud. Sucede con la explicación de la violencia en verano; no se queda a gusto y la sigue desarrollando:


"No olvidemos nunca que estas conductas nacen de una premeditación. Cuando analizas cada caso, ves que se han ido tomando muchas decisiones encaminadas a cometer el homicidio. No es algo fruto de un ataque repentino. Matar no es fácil; hay una planificación. Lo que sucede es que la sociedad intenta explicarse lo inexplicable. Si buscas el sentido a esos crímenes en la desigualdad, el dominio, el patriarcado, el sometimiento de la mujer, eso te remueve por dentro y piensas: jolín, entonces yo debo adoptar alguna acción para evitar que esto siga ocurriendo. Es más fácil recurrir a los elementos que tu propia cultura te ha dado para resolver ese conflicto. Decir que en el episodio incidieron el alcohol, las drogas, un nivel cultural bajo, que eran inmigrantes... Ese tipo de justificaciones las sigue dando el 60%-70% de la población española. Antes era el 90%. Se sigue utilizando ese recurso de manera natural para dar una explicación que no nos genere demasiada inquietud".


Recurrimos a ese recurso de buscar explicaciones que no nos perturben demasiado. De ahí el choque emocional, la incomodidad que provoca el título de uno de sus libros: 'Mi marido me pega lo normal'.


Sí. Esa frase es real, e incluso frecuente. Y yo la escuché seguida de esta otra: "Pero esta vez se ha pasado y quiero denunciarlo".


¿Somos más machistas en España que en otros países europeos?


No. Lo que pasa es que somos el único país de Europa que conoce realmente la violencia de género y la situación social vinculada al machismo. Durante la presidencia española de la UE me he reunido con mis homólogos de los otros 26 países, y he comprobado que no saben realmente cuántas mujeres se les mueren por violencia de género. Algunos tienen cosas interesantes, pero en el conocimiento integral, global, de acercarnos a la violencia de género que parte de un contexto social y cultural, en eso estamos los primeros. Ir a las raíces, ir al origen, es una apuesta muy compleja, que levanta muchas resistencias. A menudo digo que no me gusta hablar de machismo, porque puede dar la sensación de que es el problema de unos pocos que actúan en exceso, y no es eso; prefiero hablar de un problema de patriarcado, de un patrón cultural y social basado en la desigualdad.


¿Las nuevas generaciones están cambiando?


Hemos hecho un estudio con adolescentes, y un 13% de las chicas todavía ve normales las conductas de control, de insulto, de humillación, incluso las agresiones leves o coacciones; por ejemplo, limitar el contacto con las amigas. Hay cierta normalidad en el recurso a la violencia. Si se pregunta a los chicos de 16 a 18 años si ven correcto responder con violencia al intento de quitarles algo que consideran suyo, el 23% contesta que sí. El 33% de los chicos y el 26% de las chicas asocian celos con amor. Todavía el 10% de los chicos y el 7% de las chicas dicen que el hombre que parece agresivo es más atractivo.


Vuelve a diseccionar la pieza. No se queda tranquilo. Y sigue hablando, rápido, pero con precisión, con inflexiones pedagógicas, encadenando argumentos:


"Es como esa otra frase que también he escuchado: 'Mi marido nunca me ha pegado, pero es que tampoco le he dado motivos'. Así es como se asumen roles, funciones... A la mujer le sigue dando valor ser buena madre, ser buena esposa, ser buena ama de casa, aunque luego también trabaje. Si una mujer es una buena profesional, pero descuida a sus hijos, dirán: sí, sí, es muy buena médica, muy buena política, pero, fíjate, sus hijos han estado en colegios internos; ha fallado en lo esencial. Al padre no se le pide eso. Si la mujer asume ese rol y asume que hay una especie de controlador doméstico, para decir sí o no, para corregir, si está sometida, podríamos pensar que ya no hay necesidad de recurrir a la violencia. Pues incluso así puede aparecer la violencia. Porque cuanto más injusto es el mandar, más sensación de poder te da. Mandar lo que es correcto no da sensación de poder, pero mandar una cosa injusta da mucha".


¿Cómo ve la animadversión que levanta el Ministerio de Igualdad en diversos sectores? ¿Les ha sorprendido?, ¿se lo esperaban?


Más que la resistencia, lo que sorprende es que se haya elevado a un frente mediático y político. Que haya gente que esté en contra de la igualdad porque no es consciente de que hay desigualdad puede sorprender. Pero lo realmente preocupante es que hagan de esa situación un elemento crítico de ataque o de banalización hacia este ministerio. Te das cuenta de que eso no nace de una reflexión racional, sino de un rechazo hacia algo que genera incomodidad porque es un ataque a posiciones dominantes.


Ya, pero cuando dice que criticar la Ley de Violencia de Género puede contribuir a que haya más víctimas, ¿no es una defensa demasiado demagógica?


Claro que las leyes pueden ser criticadas si no se comparten, pero la argumentación ha de basarse en elementos objetivos. Pero si dices que la Ley Integral de Violencia de Género produce más víctimas porque actúa contra los hombres, sin más argumentos, eso en el fondo sí sirve para que muchos hombres se sientan atacados. Es lo mismo que cuando un hombre trata de justificar su comportamiento violento diciendo: "Es que mi mujer se empeña en llevarme la contraria". Sienten que van contra ellos, que todo este planteamiento es algo que está solo en manos de unas cuantas mujeres, las feministas... Y puede que el hombre violento, el que está pensando en llevar a cabo una agresión contra su mujer, cuando ve que hay elementos que refuerzan su posición, se sienta más seguro.


¿También puede influir el creciente debate sobre las denuncias falsas presentadas por las mujeres para supuestamente conseguir ventajas ante un divorcio?


No son elementos decisivos, pero sí factores que interactúan. Son elementos que refuerzan o cuestionan las posiciones del hombre que se siente dominante. Decir que hay muchas denuncias falsas es un argumento que ha empezado este año con mucha fuerza y seguimiento mediático, incluso por parte de jueces y representantes institucionales, no por casualidad, sino de forma orquestada, contra la ley. Como se les vino abajo el argumento de que, desde la creación del Ministerio de Igualdad y la promulgación de la Ley de Violencia de Género, cada vez se mataba más, que la ley y el ministerio no servían para nada, ahora atacan por otro lado. Cuando se dice que hay un aluvión de denuncias falsas, están cuestionando la credibilidad de la mujer.


Ahora estamos en unas 32.000 denuncias por violencia de género al trimestre, en torno a un 10% menos que en los dos años anteriores. Además, entre las víctimas mortales de este año, el 85% no había denunciado...


Sí. Las denuncias han caído, a pesar de las campañas. Cuando tú le dices a la mujer que hay mucha denuncia falsa, la mujer, que ya de por sí tiene dudas, se retrae.


Porque la mujer sometida durante largo tiempo a maltrato psicológico o/y físico tiene la autoestima por los suelos, a menudo se llega a creer que se merece lo que le pasa. Incluso crea lazos de dependencia respecto a ese hombre. Le he oído hablar a usted del 'efecto bonsái'. ¿Nos explica en qué consiste?


Un bonsái no es un árbol que no crezca, sino un árbol al que se le impide crecer, al que se le van cortando ramas y raíces para que no se desarrolle. Es lo que hace el maltratador. Cuando su pareja intenta crecer como persona, él se encarga de podar eso, pero al mismo tiempo da las justas dosis de cariño para que no muera. La propia mujer se nota impotente, pero como recibe lo que necesita para seguir viviendo, crea una relación de dependencia. Depende de la misma persona que la anula. Y llega a creer que sin él no va a poder vivir. Para poder desarrollarse, para poder crecer, necesita un proceso de adaptación. Como el bonsái; si lo sacamos de su mínima maceta y lo plantamos en el jardín, se muere, porque ni siquiera tiene raíces para profundizar buscando agua en el suelo.


¿Hay un perfil-tipo del agresor?


Yo siempre digo que todos los agresores responden a tres características: es hombre, varón y del sexo masculino. Su referencia cultural está basada en la imposición, en "porque lo digo yo" y "aquí hay que poner orden". Hay comportamientos en los que coinciden, pero no se puede establecer un retrato-robot. Entre los que han acabado con la vida de su pareja, prácticamente todos o se suicidan o se entregan. Los que se suicidan suelen ser personas integradas en la sociedad, se llevan bien con el entorno y no quieren ser juzgados, huyen de ser cuestionados por ese entorno. Los que se entregan, sin embargo, están menos integrados y no temen ese rechazo, incluso creen que lo que han hecho les da mayor integridad como hombres.


Sigamos con las estadísticas de este año. El 37% de las víctimas eran inmigrantes, frente al 10% de porcentaje en la población total. ¿Puede esto dar argumentos a algunos españoles para decir: nosotros lo hacemos cada vez mejor, este problema no va con nosotros?


La violencia hay que entenderla contra las mujeres, da igual que sean inmigrantes... Es como una enfermedad epidémica. El tratamiento debe ser global. Respecto a la población inmigrante, hay un factor interesante a analizar. Proceden de sociedades con un entramado cultural de mayor intensidad machista, con roles más definidos y obligados. En España sesuele producir lo que se llama una velocidad de integración asimétrica; las mujeres se suelen integrar antes que los hombres, porque establecen más redes sociales, basadas en el afecto, la confianza, el intercambio; el hombre suele tener relaciones más superficiales. Así, la mujer puede cuestionar más rápidamente las conductas impuestas por la cultura de origen. Eso ellos lo viven como una agresión y refuerza su posición de que deben hacer algo para mantener su rol dominante.


Además, casi la mitad de las mujeres asesinadas eran mayores de 50.


Es un sector de población al que nos resulta más difícil llegar. Además, tienen muy interiorizada su idea de lo que es una pareja. Un hombre de 60 años no suele estar dispuesto a que su mujer lo deje.


Miguel, ¿cómo sale un hombre así, como usted, habiendo nacido en 1962 en Serón, un pueblo de Almería? ¿Cómo era su entorno familiar cuando usted era niño?


Mis padres siempre se han comportado de una forma muy abierta, intentando dejarnos mucho espacio. Somos cuatro, tres chicos y una chica. Mi padre, médico de pueblo, siempre ha sido bastante tradicional. Un señor no violento, pero que responde totalmente a la figura del padre de familia que tiene la última palabra. Mi madre sí era más de darnos libertad, de que asumiéramos nosotros responsabilidades.


¿De pequeño ya era usted así?


[Risas]. La primera sensación o idea de igualdad que yo tengo fue en la primera comunión, con siete años. El cura nos dijo que después de comulgar teníamos que ir a nuestro sitio, arrodillarnos y rezarle un padrenuestro al Señor. Y yo pregunté: "Bueno, ¿y por qué no rezarle también un avemaría a la Virgen?". Que no, niño, cállate ya... Que vas a tu sitio y le rezas un padrenuestro al Señor...". Y yo me dije: "Bueno, pues yo también le voy a rezar un avemaría a la Virgen.


¿Recuerda alguna otra experiencia que le marcara en su concienciación contra la desigualdad?


Yo siempre cuestioné lo que era el comportamiento chico/chica en el pueblo. Estuve interno cuatro años en los Maristas y luego fui a Olula del Río (Almería), donde vivían mis padres, ya para ir al instituto, con 14 o 15 años. Tras cuatro años de internado, yo no sabía muy bien cómo iba el trato con las chicas... Y recuerdo que mis amigos me decían cómo ligar en la discoteca, que al bailar en las lentas había que bajar la mano por la espalda. Era todo un protocolo. Me contaban: Ella te dirá: vamos a tomar algo. Tú te vas a tomar algo. Y luego tienes que decir: vamos a bailar otra vez. Y si te dice que sí, ya tienes que ir a por todas, porque ella ya sabe a lo que va". Y yo decía: "Qué tontería, igual lo que quiere es seguir bailando y ya está. Y ellos me decían: "No, no, no. En ese sentido, he visto que muchas cosas yo no las compartía.


¿A su mujer la conoció así, bajando la mano por la espalda en una discoteca?


No, no. Fue estudiando Medicina. Ella es de Jaén. Los tres hermanos estábamos estudiando Medicina en Granada. Y mi mujer se alojaba en una residencia de monjas en el mismo edificio donde mis padres tenían el piso y nos quedábamos los tres hermanos.


Ahora ella sigue viviendo en Jaén... Y sus dos hijos, también. Le pueden decir que así, en la distancia, es fácil no tener roces con la pareja...


No hay conflicto porque hay decisión mutua de hacer lo que estoy haciendo. Yo siempre he comentado que yo no podría ser director general de Obras Públicas. Esto lo hago porque creo en ello, para contribuir a un proceso social con el que podemos avanzar hacia una sociedad mejor, que es la que conocerán mis hijos.


Se ha ganado un grupo grande de enemigos a costa del SAP, el llamado síndrome de alienación parental. Les llaman, incluyendo a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y a usted, las 'femilistas'.


El SAP parte de un neomito que fuerza la idea de que las mujeres son manipuladoras. Vuelve a salir el posmachismo. Para mantener la posición dominante que ven amenazada ante las separaciones, muchos hombres, que no pueden soportar verse lejos de lo que consideran exclusivamente su casa, lo sienten como un ataque a su posición y empiezan a elaborar argumentos, a identificar problemas. Y uno de ellos es el SAP, que nace en EE UU y aquí llega con mucha fuerza. El SAP supuestamente señala a la mujer que manipula a los niños para que no quieran ver al padre. Pero eso es sencillamente imposible; si el padre ha sido un buen padre, quitarle a un niño su sentimiento hacia ese buen padre, hacerle pensar de forma distinta a lo que siente por indicación de la madre es imposible. Científicamente eso no existe.Con lo cual, yo creo que no se pueden tomar decisiones judiciales a partir de algo que científicamente no está demostrado. Pero ya hay sentencias en contra de las madres por el SAP. Y el SAP es perverso. Porque sirve para explicar cualquier cosa con los niños, diciendo que tienen SAP. Y se les obliga a terapias compulsivas, se les trata a la fuerza, porque, si no, incluso le pueden quitar la custodia a la madre. Y se están cometiendo auténticas barbaridades. Hay bastantes sentencias, y están haciendo mucho daño. Hay un caso en Andalucía de una madre, víctima de violencia, en el que él es condenado por maltrato, se fija un régimen de visitas, surge un problema en los puntos de encuentro, y al final la culpa es de la madre, sale el SAP y el juez le quita la custodia y se la da al padre. Es perverso. Que una madre desobedezca al juez y no lleve al niño al punto de encuentro es suficiente para que el niño deje de ver a la madre; en cambio, que un padre maltrate a una madre no es ser un mal padre. Desobedecer al juez es más grave que pegarle a la madre. Ese es el mensaje que se envía a la sociedad.


Usted ha dicho que la custodia compartida es más idílica que idónea.


La custodia compartida implica que los progenitores, padre y madre, se ponen de acuerdo en todo. Tienes que tomar decisiones consensuadas, habladas. Pero si eso es impuesto, ¿a quién va a beneficiar? Estoy a favor siempre que haya consenso, voluntad y condiciones; pero no por razones económicas, que es lo que hay a menudo detrás. Dicen: esto es la igualdad de verdad. Pero, vamos a ver, si uno no ha ejercido la paternidad responsable durante la fase en que han estado conviviendo, no puede reivindicarla en nombre de la igualdad cuando llega la separación. Los hombres han aprendido a mirarse al espejo, pero no a mirarse; necesitan dar un paso más.


Y usted se ha convertido en una bestia negra para machistas y posmachistas...


Les molesta mucho que se den argumentos serios y coherentes. Estaban acostumbrados a usar la descalificación de esto es un asunto de cuatro mujeres, de cuatro feministas. El hecho de que haya hombres, que yo sea hombre, les molesta aún más. Por eso a mí me tienen esa especial animadversión.


Trabajó en el FBI en los años noventa. ¿Qué hacía allí?


Era una especie de beca de investigación. En la parte forense. Allí desarrollé cosas muy interesantes. Y ahí fue cuando entré en contacto con toda la investigación de la Sábana Santa.


En sus libros 42 días y El predicador, Lorente Acosta desarrolla una teoría interesante sobre la vida de Jesucristo. Pero al pedirle que la explique, vuelve a salir, ahora más que nunca, el médico forense. La contestación se alarga durante 20 minutos en un encaje de explicaciones casi imposible de interrumpir. Y de reproducir aquí por escrito. Comienza así: "Al estudiar la imagen de la Sábana Santa, el forense ve cosas que no ve un historiador o un químico. Yo detecté signos incompatibles con que esa persona estuviera muerta y compatibles con que estuviera viva, lo que refuerza la hipótesis de que la persona que fue envuelta por la Sábana Santa estaba viva. Era una situación de muerte aparente".


Luego lo que viene a contar es que Jesús salió de ese coma y siguió viviendo en Galilea, con las manos paralizadas, con secuelas evidentes por la crucifixión, sin poder andar, oculto, en secreto, pero organizando e influyendo decisivamente en el movimiento de los primeros cristianos...


¿Qué opina del uso del 'burka' por las mujeres islámicas en los países europeos?, ¿se debe regular?


El burka es contrario a la dignidad de la mujer, pero la forma de hacerlo desaparecer no es prohibiéndolo. Si una persona está vinculada al uso de una prenda que atenta contra su dignidad, tenemos que hacerle ver que eso atenta contra su dignidad ytenemos que modificarlo. Hemos de hacer una reflexión más profunda y evitar que haya un debate superficial.


Efecto llamada, efecto imitación. ¿Cómo lo estamos haciendo los medios de comunicación, cómo estamos informando sobre los casos más graves de maltrato a las mujeres?


La violencia de género ha existido gracias a su invisibilidad. La información es básica para romper con esas pautas y esos siglos de comportamiento. Pero estamos detectando hace años que hay acumulación de casos a partir de uno. Por un efecto de repetición. En violencia de género se ha diagnosticado que la información que se está dando no es del todo la más adecuada, porque se entra mucho en los detalles, lo anecdótico, lo morboso, en aquello que tiende a justificar. Todo eso, además de generar conciencia crítica, llega también a los maltratadores. Tenemos que mejorar y alcanzar un consenso sobre cómo dar esa información, y evitar al máximo ese efecto de paso a la acción.


Diseccionador de la violencia


Miguel Lorente Acosta (así, con los dos apellidos, porque le gusta reivindicar a su madre) nació en octubre de 1962 en Serón (Almería). Su padre era médico rural, así que pasó su infancia y adolescencia en diversas localidades, siguiendo los destinos del padre. Está casado y tiene dos hijos, de 15 y nueve años. En la fotografía, durante un viaje a Egipto en 1984.


En abril de 2008 fue nombrado delegado del Gobierno para la Violencia de Género, adscrito al Ministerio de Igualdad. Venía de la Dirección General de Asistencia Jurídica a Víctimas de Violencia de Andalucía.


Entre sus sesenta publicaciones destacan Mi marido me pega lo normal, El rompecabezas. Anatomía del maltratador y Los nuevos hombres nuevos, sobre violencia de género, desigualdad y el patrón patriarcal de la sociedad. Sobre Jesucristo y sus investigaciones de la Sábana Santa tratan 42 días y La mano del predicador.


FUENTE: http://www.elpais.com/articulo/portada/hombres/han/aprendido/mirarse/espejo/mirarse/elpepusoceps/20100801elpepspor_7/Tes

sábado, 31 de julio de 2010

¿Cuidando la masculinidad o masculinidades cuidadoras? LA NACION CHILE

Por Devanir da Silva


La no-inclusión de los varones lamentablemente obedece a una lógica binaria, que empezaría por el nombre de la comisión. Se llama Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, pero se podría llamar Comisión Familia, Trabajo y Cuidado Posnatal.


Jueves 29 de julio de 2010


La incorporación de los varones, desde el diálogo público y en las parejas, al tema de los cuidados es ciertamente un aspecto que recién se vislumbra como posibilidad, porque históricamente los varones han estado inhabilitados, como algo autoimpuesto o instaurado desde la misma sociedad, para no ejercer labores consideradas “femeninas”. Si bien durante el gobierno de la entonces Presidenta Michelle Bachelet se avanzó una inmensidad en los temas de género, todavía resta por profundizar esto, de modo de llegar al ideal de una efectiva igualdad de género, para hombres y mujeres.


Si seguimos las declaraciones de la diputada DC Carolina Goic, entonces poco queda de posibilidad para que los varones realmente puedan tener un espacio social destinado a iniciar una leve (re)consideración de cómo se relacionan con los demás en la sociedad, y no sólo como una preocupación neonarcisista o exitista globalizada en un contexto local. Ciertamente los varones quedaríamos pegados en la reacción visceral y victimizante en donde declaramos a los cuatro vientos que esta sociedad en realidad es una tiranía matriarcal en la que se nos han quitado espacios vitales como nunca.


Además, la no-inclusión de los varones en estos temas lamentablemente obedece a una lógica cultural binaria, que empezaría por el nombre de la comisión. Se llama Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, pero bien se podría llamar Comisión Familia, Trabajo y Cuidado Posnatal o algo similar, porque así muchos varones (me imagino) se autoexilian de siquiera opinar al respecto, porque no les toca, debido a que el título de la canción dice Mujer y no Hombre. Esto ciertamente no es excusa, pero creo que desde una mirada “emic” del varón chilensis promedio es lo que se opina o se piensa del posnatal. Lo que sí es positivo es que existe un tema pendiente: visibilizar las paternidades y masculinidades positivas que existen, porque basta caminar por Santiago y se pueden apreciar varones que están con sus bebés y sus parejas disfrutando juntos.


Puede que sean los menos, porque -admitámoslo también- en el actual escenario sociopolítico es un privilegio ser padre presente y no ausente. Pero los avances en las leyes y proyectos de ley permiten iniciar la transformación de lo que es posible para algunos pocos hoy de modo de hacerlo extensible en el futuro a la mayoría de la población, como un derecho en salud sexual y reproductiva.


Sin embargo, aquí nos topamos con uno de los axiomas socio-economicistas que tiene la Alianza, actual facción política en el poder. Esto, siguiendo su lógica socio-economicista, tendría como consecuencia que habría que remodelar la estructura de trabajo bipartito simplista entre hombres y mujeres, porque los varones podrían volverse una carga para el Estado -considerando que esta entidad es vista por la derecha como una empresa-, así que no sólo habría que preocuparse por la mujer, sino por un hombre -y aquí converge con la mirada misógina de la derecha- que está siendo degradado o siendo menos “hombre” porque asume tareas propias de la mujer, o en el caso de las personas de estrato socioeconómico alto (ABC1), la mujer indígena mapuche o en su defecto peruana. Entonces no está, la derecha, interesada en aumentar el posnatal porque por un lado es de sumo interés mantener el statu quo simbólico y económico y, por otro, sería traicionar su propio ordenamiento usado hasta ahora para relacionarse con y en el mundo.


Los varones que no se sienten parte de esa estandarización simbólica seguirán, desde la vida cotidiana y con el mayor interés de entregar una visión pluralista y amplificadora, participando y estando presentes con sus hijos/as en cada espacio posible y unificando fuerzas con otras mujeres y hombres en la sociedad civil, que también están en la búsqueda de una realidad con igualdad de género e igualdad oportunidades en todo sentido, sin estereotipos femeninos y masculinos anclados en un tiempo pasado.


* Antropólogo social Universidad de Chile, Observatorio de Género y Equidad


FUENTE: http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20100728/pags/20100728190924.html

Seminario Permanente sobre Violencia Intrafamiliar 7a Sesión Masculinidades

La Dirección General de Igualdad y Diversidad y el Programa de Educación Continua para la Igualdad realizan el Seminario Permanente sobre Violencia Familiar en el D.F, actividad de carácter público y gratuito, el cual nos permite articular procesos de reflexión y análisis en torno a la violencia familiar, desarrollar y mantener en un espacio interinstitucional e interdisciplinario que permita profesionalizar y fortalecer la prevención, atención e intervención en violencia familiar, a través de la formación continua del personal gubernamental con la participación de organizaciones civiles y académicas.


Por lo anterior el próximo lunes 09 de Agosto del presente, se lleva a cabo con el Eje temático Atención a Hombres: Retos, obstáculos y avances en la atención, cuyo Objetivo es: Presentar y discutir los elementos y temáticas relacionados a la masculinidad en el marco de la prevención de la violencia hacia las mujeres y la búsqueda de relaciones equitativas, en un horario de 09:30 a las 12:30 hrs., cabe señalar que el Seminario está dirigido a servidoras/es públicas/os del GDF y público en general.


Los temas de ponencia serán Masculinidad Cuerpo y salud y Masculinidad y Sexualidad.

Visibilizar paternidades y masculinidades positivas Devanir Da Silva CHILE

POR DEVANIR DA SILVA

31/07/2010


Visibilizar paternidades y masculinidades positivas


Recién ahora comienza a vislumbrarse la incorporación de los varones a las tareas de cuidados y tareas domésticas como una posibilidad en Chile. Y es que históricamente, hemos estado inhabilitados, autoimpuesto o desde la misma sociedad, para no ejercer labores considerados femeninos. Y si bien durante el gobierno de la ex presidenta M. Bachelet se avanzó una inmensidad en temas de género, resta por profundizar esto para llegar al ideal de una efectiva igualdad de género, para hombres y mujeres.


Si seguimos las declaraciones de la diputada DC Carolina Goic, entonces poco queda de posibilidad para los varones realmente poder tener un espacio social para iniciar una leve (re)consideración de cómo se relaciona con los demás en la sociedad, y no solo una preocupación neonarcisista o exitista globalizada en un contexto local. Ciertamente nos – los varones –quedaríamos pegados en la reacción visceral y victimizante en donde declaramos a los cuatro vientos que esta sociedad en realidad es una tiranía matriarcal en donde se nos ha quitado espacios vitales como nunca.


"Critican el tema del genoma humano y el aborto pero moldean la realidad social a su propio antojo y deseos sin considerar las consecuencias sino se atienen ciegamente a que están realizando lo ideal, que en realidad es SU ideal" Además la no-inclusión de los varones en estos temas, lamentablemente obedece a una lógica cultural binaria que empezaría por el nombre de la comisión. Se llama Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad pero bien se podría llama Comisión Familia, trabajo y cuidado postnatal o similar porque así muchos varones, me imagino, se autoexilian de siquiera opinar al respecto porque no les toca ya que el titulo de la canción dice Mujer y no Hombre. Lo cual ciertamente no es excusa pero eso creo, desde una mirada "emic" del varón chilensis promedio, es lo que opina o piensa del tema postnatal.


Lo que sí es positivo es que hay un tema pendiente de visibilizar las paternidades y masculinidades positivas que existe porque basta caminar por Santiago y se puede apreciar varones que están con sus bebes, y sus parejas, disfrutando juntos.


Puede que sean los menos porque admitámoslo que también, en el actual escenario sociopolítico es un privilegio ser padre presente y no ausente. Pero los avances en las leyes y proyectos de ley permite iniciar la transformación de lo que es para posible para algunos pocos hoy es posible hacerlo extensible a la mayoría de la población como un derecho en salud sexual y reproductiva.


Sin embargo, aquí nos topamos con unos de los axiomas socio-economicistas que tiene la Alianza, actual facción política en el poder. Esto, siguiendo su lógica socio-economicista, tendría como consecuencia que habría que remodelar la estructura de trabajo bipartito simplista entre hombres y mujeres porque los varones podrían volverse una carga para el Estado – considerando que esta entidad es vista por la derecha como una empresa - así que no solo habría que preocuparse por la mujer sino además por un hombre – y aquí converge con la mirada misógina de la derecha – que está siendo degradado o siendo menos “hombre” porque asume tareas propias de la mujer, o en el caso de las personas de estrato socioeconómico alto, ABC1, la mujer indígena mapuche o es su defecto peruana.


Entonces no están, la derecha, interesada en aumentar el postnatal porque por un lado es de sumo interés mantener el status quo simbólico y económico, y por otro sería traicionar su propio ordenamiento usado hasta ahora para relacionarse con y en el mundo.


Critican el tema del genoma humano y el aborto pero moldean la realidad social a su propio antojo y deseos sin considerar las consecuencias sino se atienen ciegamente a que están realizando lo ideal, que en realidad es SU ideal.


Si bien la declaración de Lily Peréz tiene algo de sensatez porque se sitúa en que puede pasar cuando se concretice el postnatal de seis meses, en el contexto laboral de chile hoy, la crítica de ese enunciado es muy sincrónico su el análisis porque no considera que se apunta a desarrollar un capital humano integral sino se valora pasivamente solo el factor económico del ser humano, y se vislumbra la alianza como un club de fans que elogian la “ley del mínimo esfuerzo”.O sea no cambiemos la estructura sino solo cambios y maquillajes superficiales.Sería una lógica que diría algo como: “Para que cambiar algo que ha funcionado bien hasta ahora”.


"Creo que es necesario realizar acciones de visibilización de las masculinidades en transformación y legitimar la no estandarización de las identidades sociales"La otra interpretación que veo que tiene la derecha, que subentiendo de sus declaraciones, es que el postnatal resta fuerza obrera enajenada al mercado para que funcionen bien las empresas. La visión de lo masculino, desde la derecha, - además ser en singular - no deja cabida al desarrollo y la expresión de los varones del amor y cariño por la propia descendencia, porque si un presidente de partido como Carlos Larraín con sus fugas ideológicas resulta muy esclarecedoras de la dirección de las acciones de la Alianza que más bien buscan cuidar la masculinidad tradicional autoritaria.


Creo que es necesario realizar acciones de visibilización de las masculinidades en transformación y legitimar la no estandarización de las identidades sociales, y que si bien identidades masculinas tradicionales tienen su claro asentamiento ideológico en el sector de la derecha dura pero también en el sector popular chilensis (reflejados en programas televisivos como Morandé con Compañía) es necesario, como primer paso, provocar una sinergia para modificar la representación social de las identidades masculinas.


Los varones que no se sienten parte de esa estandarización simbólica seguirá, desde la vida cotidiana y con el mayor interés de entregar una visión de mundo pluralista y amplificadora, participando e estando presente con sus hijos/as en cada espacio posible y unificando fuerzas con mujeres y hombres, en la sociedad civil, que están en la búsqueda de una realidad con igualdad de género e igualdad oportunidades en todo sentido, sin estereotipos femeninos y masculinos ancladas en un tiempo pasado


*Por Devanir Da Silva, Antropólogo social, U de Chile


FUENTE: http://www.mujeresycia.com/?x=nota/36475/1/visibilizar-paternidades-y-masculinidades-positivas-

Los machos se ven en la casa LA TERCERA CHILE

Ya no se trata de ser el sostenedor del hogar. Tampoco de autos lujosos o tomar mucha cerveza. El máximo signo de estatus de la masculinidad hoy es tener una familia. Sí, ser buen padre y buen marido. Eso, por sobre cualquier otra definición, es el símbolo máximo de lo que significa ser hombre, según una investigación de la consultora internacional Ipsos.


POR ANDREA PÉREZ MILLAS - 31/07/2010 - 09:00


Quizás las mujeres piensen que es algo que queda claro al nacer. Que la anatomía no engaña. Para ellas, un hombre es hombre desde el minuto en que nace; se lo viste de azul, aprende a jugar fútbol, odia a las niñas y luego ama a las mujeres. En ese orden. Pero tener el rótulo, para ellos, es sólo el principio. La asignación de una tarea.


Ser hombre, uno de verdad, no significa jugar en una liga y ganar un 30% más que las mujeres en un mismo cargo. Ni tomar mucha cerveza y madurar después que ellas. El sitio estadounidense Askmen.com, manual de estilo y fiel reflejo de lo que quiere, tiene y necesita un hombre, se asoció con la consultora internacional Ipsos para encuestar a quien estuviera dispuesto a responder qué define la masculinidad. Cien mil hombres contestaron más de 100 preguntas, y concluyeron que el símbolo máximo de estatus masculino no está ni en una cancha ni entre las piernas: para ellos, la hombría se confirma al tener una familia.


La segunda opción, tener una carrera exitosa, alcanza apenas el 26%, seguida de símbolos tanto más clichés -y tanto menos honorables-, como una pareja atractiva, una casa envidiable y un auto deportivo o de lujo. Pero hoy, la masculinidad, "lo que define a un verdadero hombre en 2010" -como se pregunta en la encuesta-, es ser un buen padre y marido, y preocuparse de la familia.


COSTUMBRES LATINAS


Puede que la respuesta provoque suspicacias. Que deje la sensación de que es una frase políticamente correcta, o de que las esposas estaban rondando el computador cuando los hombres respondieron. Sobre todo considerando que, para 2008, el 40% de los matrimonios en Estados Unidos terminaba en divorcio, y que en 2009 hubo un 9% más de divorcios que matrimonios en Chile. Sobre todo cuando está tan de moda la serie estadounidense Mad Men, con un protagonista, Don Draper, que carece de escrúpulos y le sobran amantes.


Pero el sicólogo Rodrigo Aguirre, de la Clínica Alemana, es tajante: "No nos debería sorprender. (…) En Latinoamérica, el gran referente para armarse como hombre es la familia". Un factor común en la región, explica el especialista, son los clanes extendidos y numerosos, en los que todas las generaciones y todas las ramificaciones se conocen. Por eso se sabe lo difícil que resulta, a veces, mantener al núcleo familiar cohesionado. Porque siempre requiere de esfuerzo.


Y testimonios de esa verdad sobran. Opiniones que concuerdan con la encuesta internacional, también. José Miguel Costa, un corredor de propiedades de 55 años, es de los que creen que formar una familia es un símbolo de masculinidad: "El ser hombre va por los sacrificios, y por tu señora y tus hijos haces todos, todos los sacrificios que existen en la vida". Y a veces, parte de esos sacrificios es darse cuenta de que la visión que se tiene de lo que es ser un hombre, hoy es distinta a la de hace 10, 20 ó 30 años.


LO QUE LAS MUJERES QUIEREN


Según la sicóloga de la Universidad Diego Portales Florencia Herrera, el cambio en lo que significa ser hombre se debe, principalmente, a las expectativas respecto del rol del género. Lo que las mujeres esperan de ellos. Según Aguirre, de la Clínica Alemana, el concepto de hombría "se forma en función del rol femenino". Ambos coinciden en lo evidente; en que la inserción de la mujer en el mercado laboral alteró la dinámica tradicional de los roles. Y que esto obligó a "una relectura de las relaciones familiares", como explica Aguirre.


Romper el binomio del hombre proveedor y la mujer dueña de casa implicó cambios mayores. Reformular la estructura familiar y aceptar que la masculinidad ya no dependía de las mismas cosas que hace 20 años. Que el hombre no era más hombre por ser el sostenedor, porque eso fácilmente podía dejar de suceder -siendo reemplazado o igualado por la mujer-, y que la señora no era la única que debía hacerse cargo del hogar y de los niños.


Cifras del PNUD hacen visibles esos cambios. En su Encuesta Desarrollo Humano de este año, sólo un 18% de los entrevistados se identifica con el perfil "tradicional" de las relaciones de género.


La reestructuración de la familia -y la redefinición de los roles- se debe a los dos conceptos que abarcan a la mayoría de los encuestados: un 26% calza con el perfil "pragmático" en cuando a las relaciones de género, y un 23% con el "liberal". Eso implica, por ejemplo, que el 83% de los primeros cree que hombres y mujeres son igual de capaces de administrar el presupuesto familiar, y que un 78% de los segundos piensa que ambos son buenos jefes.


BUSCANDO NUEVO TERRITORIO


Qué le queda al hombre, entonces: repensar su rol en la familia. "Ahora, ellos ven de manera distinta el tema de ser papá", explica Herrera. "La clave es involucrarse en la crianza de los niños, y vincularse afectivamente con ellos". Según la sicóloga de la UDP, ahí radicaría la importancia que le habrían dado los encuestados por Askmen.com a ser un buen padre, un buen marido y preocuparse de la familia. Porque ya que la mujer estaba "invadiendo" un área que había sido históricamente suya -el mercado laboral-, ellos debían compensar el terreno perdido explorando uno nuevo: la crianza de los hijos.


"El del hombre ya no es un rol protector, duro y castigador", explica Aguirre. Para él, "la incorporación de la emocionalidad y del cuidado y protección de las relaciones afectivas" define al hombre hoy en día. Y lo diferencia de su padre y su abuelo. Aunque eso no significa que haya hábitos que no cambian. Que están en el ADN de los cromosomas XY. Porque aunque un 95% de los encuestados de Askmen.com cree que ahora "los verdaderos hombres sí lloran"; y a pesar del 58% que reconoce usar "productos adicionales" para el cuidado de la piel; y aunque sólo un 12% sigue pensando que ellos deberían pagar todo cuando salen con una mujer, la cerveza se mantiene como el trago masculino por excelencia. Y, según el sicólogo de la Clínica Alemana, el Club de Tobi sigue siendo una institución.


Pero hay otros hábitos igual de arraigados que complican al género en vez de relajarlo. Que lo asustan. "Perder el control o dejar de controlar es lo que más les ha costado a los hombres", explica Aguirre. Aunque sea inevitable cuando tienen una pareja con independencia económica, cuando existen mujeres presidiendo países y cuando tienen jefas dándoles órdenes en el trabajo.


Por eso, como es lógico, los hombres huyen cuando algo les incomoda. O cuando no se acostumbran. Y vuelven cuando entienden que, a fin de cuentas, es lo que les corresponde. Que eso es lo que hace un verdadero hombre. Como Clint Eastwood; un ícono de masculinidad y uno de los cinco elegidos por la revista GQ como "hombres del año" en 2009. Un hombre golpeado del Lejano Oeste, que sabe lo que es pasar hambre y frío y tener que aguantarlo porque, justamente eso, es otra cosa que los hombres hacen: cumplir sus promesas sin importar los sacrificios. Y aunque Clint se dio cuenta tarde -en mayo cumplió 80 años-, es lo suficientemente hombre como para reconocer que recién a los 70 valoró lo que significaba tener una relación cercana con sus hijos, y volver a la casa y tener una mujer esperándolo. Sólo una. Eso, según él, es cumplir con la tarea. Merecer el rótulo. Ser un hombre.


FUENTE: http://www.latercera.com/contenido/659_280635_9.shtml

martes, 27 de julio de 2010

Curso Taller Masculinidad/es Devanir Da Silva Concha

Querid@s amig@s, con mucho gusto compartimos información recibida de Devanir, quien cuenta con un amplio reconocimiento por su trabajo. Les invitamos a sumarse a su nueva propuesta y a Devanir, le felicitamos y agradecemos por la misma. En nuesta lista de blogs también hemos incluido un enlace al nuevo sitio.

Hola estimado/a internauta

Estamos en la fase promocional de este intento "virtual/artesanal" de aportar a lo que se refiere a estudios de masculinidades en un contexto nacional que amerita cierta reflexión al respeto. Tanto por los temas públicos como por los femicidios, la identidad sexual en la juventud/es, la vida sexual en la tercera edad, etc. Así les quiero invitar a participar del taller que tendrá este blog como punto de partida para compartir reflexiones y avisar de cosas más pragmáticas como compartir apuntes, inquetudes desde el quehacer profesional, leer los textos, reflexionar a partir de la vida y peliculas etc.

La idea del curso taller es introducir, profundizar y aportar a profesionales en distintas áreas, no necesariamente restringido a ciencias sociales, a el valor agregado que tiene los estudios de masculinidades para sus respectivas profesiones. Inserto en el ámbito de la perspectiva de género, los estudios de masculinidad aportan a visualizar a los hombres como seres sexuados y poseedor de un proyecto de género, como diría R.W Connell.
El aprendizaje obviamente es muto y tratará de aportar tanto en la mirada académica del tema pero no cierra para nada el aporte desde lo emocional y más personal del asunto que nos convoca. No pretende ser un espacio terapéutico sino encontrar el valor social y cultural de las viviencias humanas entorno a las identidades masculinas.

Uno de los mayores aportes en este sentido ha sido del antropologo y sociologo frances Pierre Bourdieu con su libro "la dominación masculina"
Veanlo aqui

Temario preliminar para el taller

Temas
Nota: Esta es una propuesta preliminar y sin ningún sentido excluyente respecto a lo que se podrá llegar a tocar o desarrollar dentro del taller.


TEMA I - Historia de la masculinidad y su abordaje científico.
Reseña histórica y principales concepciones contemporáneas en el abordaje de las masculinidades. Relevancia investigativa. Estudios de género y aporte a la emergencia de los mismos

TEMA II - Los hombres en lo íntimo y lo visible.
La cultura patriarcal. ¿Persistencias?
Los hombres en el contexto familiar, en las relaciones de pareja y paternidad. El trabajo y las relaciones sociales genéricas.

TEMA III.- Los hombres y la sexualidad.
Los sentimientos y las conductas sexuales de los hombres en referencia a los mandatos de la masculinidad. Desempeños y los hombres, y su relación con lo que significa ser hombres. La diversidad sexual y las masculinidades.

TEMA IV- Estereotipos y equidad. Sus vínculos con la masculinidad:
¿Estereotipos o arquetipos, Solo productos sociales y origen de las representaciones sociales de lo masculino mal planteadas?
Identidades e Inequidades. Ciclo vital, etnicidad y discapacidad

TEMA V- Hombres y violencia
La violencia y los mandatos de la masculinidad. La violencia hacia las mujeres, hacia otros hombres y hacia sí mismos. ¿Hay otras miradas a la violencia?

TEMA VII- Las representaciones masculinas en las artes y medios de comunicación.
Los medios de comunicación y las representaciones genéricas. Cine, radio, televisión y publicidad, espacios que estereotipan los comportamientos masculinos o muestran nuevos. El arte, un espacio para legitimar o revocar las diferencias.

TEMA VIII- Metodología y varones
Trabajo temas masculinidad con grupos de hombres y con grupos de hombres y mujeres.
Metodología de talleres, videos debates e intervención. Técnicas participativas.

miércoles, 21 de julio de 2010

Promoviendo políticas de paternidad CHILE Observatorio Género y Equidad

Observamos en Chile un modelo predominante de familia de roles complementarios e inequitativos de género.


Por Francisco Aguayo. Psicólogo. Director de EME – Masculinidades y Equidad de Género


El debate sobre la licencia postnatal en Chile se inscribe en un contexto en que las tareas de cuidado y crianza son realizadas principalmente por las mujeres (71% del trabajo no remunerado según la Encuesta de Uso de Tiempo en Gran Santiago), observándose altas inequidades de género en su distribución. Mientras que las mujeres se han incorporado masivamente al mercado del trabajo los hombres, por su parte, se han involucrando muy tímidamente en tareas de paternidad y muy escasamente en las tareas domésticas. De este modo se observa en Chile un modelo predominante de familia de roles complementarios e inequitativos de género.


Solo muy recientemente la paternidad de los hombres comienza a ser relevada como posibilidad y a ser estudiados sus efectos. Diversas investigaciones (Allen y Daly, 2007; Barker, 2003; Fathers Direct, 2005; National Responsible Fatherhood, 2008; Nock y Einolf, 2008; Ravanefra, 2008) sugieren que cuando los padres tienen una presencia de calidad estando involucrados e implicados en el cuidado y crianza de sus hijas/os –residan o no con ellos- estos tienden a desarrollarse mejor en diversas áreas tales como su salud física y mental, rendimiento académico y desarrollo cognitivo, habilidades sociales, autotestima, etc. La paternidad de los hombres también suele ser positiva para la madre, quienes tienden a tener menos sobrecarga de tareas de cuidado y domésticas e incrementar su salud. Finalmente los propios hombres se benefician, reportan sentirse más satisfechos con sus vidas y presentan mejor salud mental y física: se cuidan más, enferman menos y participan más en la comunidad.


Una de las principales herramientas mediante la cual se ha logrado una mayor participación de los padres en algunos países ha sido la licencia postnatal para los hombres. En la experiencia comparada el modelo más efectivo en promover la paternidad es aquel en que por algunas semanas el padre tiene un postnatal exclusivo y el resto de la licencia puede tomarla la madre o el padre y es pagada al mismo valor del salario. En los casos en que la licencia pueden tomarlo tanto el padre como la madre sin un período exclusivo para el padre, la tendencia es que sea tomada casi en todos los casos por las madres (Barker y Verani, 2008; Ray, Gornick y Schmitt, 2008)


Dado este panorama y estas evidencias si se tiene voluntad política para promover la paternidad de los hombres y relaciones más equitativas en el hogar entre hombres y mujeres, se precisa:

1) Promover políticas de género, de familia, de trabajo, de conciliación trabajo-familia y de salud sexual y reproductiva que propicien la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en las tareas de cuidado, crianza y domésticas.

2) Desarrollar una política de paternidad amplia, con campañas y programas socioeducativos con hombres que promuevan el ejercicio comprometido de la paternidad.-

3) Diseñar una política de familia de roles equitativos de género –y no complementarios e inequitativos como existe actualmente-. Para ello se requiere promover al mismo tiempo una mayor participación de las mujeres en el mercado remunerado del trabajo e igualdad de salarios.

4) Reconocer socialmente y apoyar las paternidades alternativas como los padrastros, padres sociales, etc. Asimismo igualar derechos como los de adopción a todas las personas que conviven en uniones civiles, incluidas las parejas del mismo sexo

5) Finalmente, ampliar la licencia postnatal a 6 meses y que pueda ser tomada tanto por la madre como por el padre. Como pieza clave de la política se recomienda una licencia postnatal para los padres exclusiva (= si no se toma, se pierde) y remunerada de al menos 4 semanas de duración, siguiendo modelos como el Noruego, Sueco o Alemán. Adicionalmente se recomienda incorporar incentivos para que los padres usen la licencia de modo compartido con la madre.


Como se puede apreciar en el debate sobre el postnatal están en juego el tipo de relaciones de género que queremos construir y una de las inequidades más resistentes al cambio: cómo se distribuyen las tareas de cuidado, crianza y domésticas.


* Esta columna está basada en el Resumen Ejecutivo del mismo tema presentado a la Comisión Mujer, Trabajo y Paternidad y en un artículo en preparación.

Acceda a los Documentos sobre Masculinidades

Leer más

¿Cuidando la masculinidad o masculinidades cuidadoras?

Mandela y las indepilables

Comisión Mujer, trabajo y maternidad

FUENTE: http://www.observatoriogeneroyliderazgo.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=2877&Itemid=2