domingo, 31 de octubre de 2010

Hablemos de masculinidades Instituto Mexicano de la Juventud MEXICO

Autor Instituto Mexicano de la Juventud


Hablemos de masculinidades


Desde el momento de nuestro nacimiento se nos asignan expectativas, valores y normas de acuerdo al sexo al que pertenecemos, es decir, aprendemos la forma en que debemos actuar, pensar y sentir según nuestra condición de hombres o mujeres.


A raíz del movimiento feminista, y del ingreso masivo de las mujeres al ámbito laboral y a las universidades, el estudio y análisis de las condiciones de inequidad, subordinación y  discriminación que viven las mujeres en su vida cotidiana ha ido adquiriendo cada vez mayor importancia. Al profundizar en las razones de esta situación y buscar respuestas para cambiarla, los estudiosos y estudiosas se encontraron con la necesidad de hablar de los sujetos que estaban en "la otra cara dela moneda", los hombres. Se hizo necesario describir dónde estaban, qué hacían, las condiciones de inequidad en las que vivían, y cómo se daba la relación entre ellos y con las mujeres en contextos sociales determinados; la familia, escuela, trabajo, etc.


A raíz del movimiento feminista, y del ingreso masivo de las mujeres al ámbito laboral y a las universidades, el estudio y análisis de las condiciones de inequidad, subordinación y discriminación que viven las mujeres en su vida cotidiana ha ido adquiriendo cada vez mayor importancia. Al profundizar en las razones de esta situación y buscar respuestas para cambiarla, los estudiosos y estudiosas se encontraron con la necesidad de hablar de los sujetos que estaban en "la otra cara dela moneda", los hombres. Se hizo necesario describir dónde estaban, qué hacían, las condiciones de inequidad en las que vivían, y cómo se daba la relación entre ellos y con las mujeres en contextos sociales determinados; la familia, escuela, trabajo, etc.


De esta manera, con elsurgimiento del concepto de género y la perspectiva de género, se ha logrado una mayor comprensión de la situación de las mujeres, así como poner en práctica propuestas de solución a problemáticas concretas. En este camino han aparecido reflexiones y estudios acerca de la condición de los hombres que han demostrado que los comportamientos, las creencias y las actividades individuales reproducen formas socialmente establecidas de vivir y expresar la masculinidad que a menudo frenan la construcción de otras posibilidades de convivencia más justas y equitativas, y de otras formas de hacer, pensar, sentir y actuar tanto de hombres como de mujeres.


Este tipo de estudios y reflexiones, que ponen cada vez más atención en la situación específica de los y las jóvenes, está permitiendo a los hombres comprender su propia vivencia dentro de la sociedad y se está convirtiendo en base para el establecimiento de nuevas relaciones con otros hombres y con las mujeres.


En nuestra sociedad, por lo regular, se piensa que la vida de los hombres es más fácil que la de las mujeres; es común escuchar frases como las siguientes: "Me hubiera gustado ser hombre, ellos hacen lo que quieren", "Las mujeres sufrimos más que los hombres", "Un hombre sólo tiene que trabajar y andar en la calle, ¡qué fácil!", "Como hombre, puedo hacer lo que quiera","Qué bueno que nació niño, a las niñas hay que cuidarlas más". Estas frases expresan creencias arraigadas que, fomentadas por hombres y mujeres, van formando tanto en ellos como en ellas pautas de conducta, emociones, actitudes e imágenes de lo que "deben ser" el hombre y la mujer. Pero, en realidad, ¿será verdad que los hombres enfrentan menos dificultades? ¿Tú qué opinas?


Si bien es cierto que los hombres tienen relativamente más libertades que las mujeres (salir de noche, faltar a casa, pasear solos, elegir en que lugar estar, entre otras), esto no quiere decir que su vida sea más sencilla. En la actualidad cada vez es más frecuente encontrarse con hombres que han empezado a preguntarse por qué, sólo por el hecho de ser hombres, tienen que cumplir con ciertas expectativas como ser valientes, exitosos, agresivos, poderosos, etc., o por qué les se les censura exteriorizar sentimientos o emociones "propias" de las mujeres como la ternura, la paciencia, el dolor, la depresión o el temor.


Imagina el día de un hombre joven al que llamaremos Fernando. A Fernando le han enseñando que de él va a depender la manutención de una familia y que tiene que trabajar o estudiar para enfrentar ese futuro. Por lo tanto, le dicen qué carrera estudiar o dónde tiene que trabajar para ganar el suficiente dinero. Pero, ¿qué pasa si Fernando noquiere hacer ninguna de las dos cosas?, ¿qué pasaría si Fernando en lugar de estudiar ingeniería, leyes, medicina o arquitectura quiere ser músico, o artesano, o dedicarse a la danza o al teatro? Probablemente será criticado porsus familiares o personas cercanas, ya que no está cumpliendo con su "deber" de hombre.


Por otro lado, supongamos que a Fernando le gusta una chava; se espera que él la corteje y persista hasta que ella se fije en él. ¿Y si él no quiere cortejarla?


¿Qué pasaría si la mujer tomara la iniciativa? Tal vez no sólo él, sino también la chava, serán criticados, porque esto no es lo "normal", no es lo que marcan nuestras costumbres y creencias.


Fernando también ha tenido que aceptar retos de sus pares, que lo ponen en riesgo, como el pelear con otros hombres, demostrar que es valiente, fuerte, dominante, etc. Al platicar o convivir con sus amigos compite para ser el primero en tomar alcohol, el que tiene más chavas o sabe más de mujeres, el que conoce más de autos o de fútbol o de cualquier otro deporte. Tal vez ha tenido relaciones sexuales sin desearlas, o ha besado a una mujer sin quererlo, sólo por no quedar mal con sus amistades. ¿Cuántas veces Fernando habrá caminado de noche, por lugares peligrosos, creyendo que por ser hombre no va a sucederle nada? Seguramente en varias ocasiones se ha sentido frustrado y ha querido llorar, pero no lo hace por temor o por vergüenza a que los demás lo vean y lo califiquen de"chillón" o de "cobarde". ¿En cuántas ocasiones se habrá reprimido para no expresar que siente miedo, que no es tan fuerte como se supone que debe ser? ¿No se habrá angustiado alguna vez al pensar en el tamaño de su pene?


Aunque Fernando es un personaje imaginario, estas situaciones suelen presentarse en la vida cotidiana de la mayoría de los hombres, jóvenes o adultos. ¿Te has preguntado cuáles son las causas de esas actitudes y patrones de conducta con los que se pretende reafirmar su masculinidad?


Esta reflexión es importante, ya que muchas de las ideas, creencias y costumbres que aprendemos del medio que nos rodea nos llevan a adoptar ciertas prácticas y comportamientos que, en el caso de los hombres, muy a menudo afectan su integridad física, psicológica y emocional y les impide desarrollar sus potencialidades humanas, como por ejemplo la de expresar abiertamente sus emociones y afectos.


El Modelo Tradicional Masculino


Las prácticas y comportamientos se aprenden desde temprana edad. A los niños se les forma para que sigan un modelo o patrón de conducta que les enseña a comportarse de manera decidida y segura, a competir, a proteger, a ser rudos, exitosos, a aceptar retos, a ser fuertes emocionalmente y dominar a los demás a través del ejercicio del poder.En la adolescencia, se les permite que ejerzan su sexualidad sin tantas restricciones y se les va fomentando la creencia de que ellos deberán ser el sostén económico o proveedor de la familia, excluyendo o negando la participación de la pareja en la vida conjunta.


Estos comportamientos, que les son impuestos, puede parecer que ponen a los hombres en una situación de desventaja, desde la que pueden tener y ejercer el poder y el control sobre otros(as). Pero, como veremos en el siguiente capítulo, estos atributos que les son exigidos social y culturalmente dan por resultado hombres más proclives a la violencia y por ende problemáticos para la sociedad y para sí mismos, puesto que se les pide que exalten aquellas emociones que supuestamente reafirman su identidad masculina, como la agresividad, la ira, la competencia, la valentía, pero se les reprime que exterioricen sus temores y angustias, lo que trae consigo el menoscabo de su capacidad para relacionarse, convivir y cuidar de los(as) otros(as).


A este modelo de conducta, que determina las normas (lo permitido y lo prohibido) respecto a cómo deben comportarse, pensar y sentir los hombres en una sociedad específica, en este caso la mexicana, lo llamaremos de aquí en adelante Modelo Tradicional Masculino. Con él nos referiremos al conjunto de características que conformanel deber ser de los hombres en nuestra sociedad


¿Qué son la masculinidad y las masculinidades?


La masculinidad se define como el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son características del ser hombre en una sociedad determinada.


Es importante tomar en cuenta en esta definición que las normas que cada sociedad asigna a lo masculino varíande acuerdo al contexto social en el que nos ubiquemos.


Es decir, dependen de la época,de la cultura en la que se está inmerso, de las corrientes ideológicas ––ya sean políticas o religiosas––, la educación, los grupos sociales de pertenencia (familia, amigos, clubes, trabajo, entre otros) y la influencia de los medios de comunicación. Por ejemplo, no es lo mismo ser un hombre de la ciudad de Monterrey, del municipio de Tamazunchale, en San Luis Potosí o de la Mixteca en Oaxaca. Incluso dentro de la ciudad de México no es igual ser un hombre de la colonia Polanco, de municipio de Nezahualcoyotl o de la colonia Narvarte, ya que las condiciones diferentes en las que cada hombre vive le van dando matices diferentes a las características de la masculinidad.


La subjetividad de cada hombre también influye para vivir de diferentes formas la masculinidad. La subjetividad se refiere a la manera en que cada persona interpreta la realidad. Esto es fácil de entender: si tú observas una pintura, un dibujo o una película junto con un amigo o amiga y les preguntas qué es lo que vieron, probablemente sus respuestas serán diferentes o más o menos parecidas. Esto no significa que alguno(a) de ustedes esté equivocado(a) sino que cada uno(a) tiene su forma de interpretar la realidad de acuerdo a su historia personal.


Lo mismo pasa con la masculinidad; aunque a los hombres social y culturalmente se les trata denormar y estandarizar su comportamiento para que vivan de acuerdo a una forma única de masculinidad, tomando como base lo que dicta el Modelo Tradicional Masculino, ellos no siguen éste al pie de la letra, ya que su subjetividad interviene para transformar o variar lo que se les enseña. Sobre todo cuando cuestionan lo que han aprendido y ven que da lugar a desigualdades, discriminación o injusticias, optan por modificar el modelo que culturalmente se les impone.


En otras palabras, resulta imposible encasillar las diferentes experiencias y formas en las que cada unode los hombres expresa su masculinidad, es decir, no hay una sola sino muchas masculinidades. Por tal motivo en este texto emplearemos, más que el término masculinidad el de masculinidades, en plural.


Tener presente que hay muchas masculinidades, y no una sola, nos permite considerar e incluir a los hombres que no encajan totalmente en el Modelo Tradicional Masculino y reconocer y respetar aquellas que no corresponden a nuestro contexto social. Con esto podremos crear en nosotros y en nuestro entorno una actitud de inclusión y de respeto a la diversidad.


¿Qué están haciendo los hombres con respecto a las masculinidades?


Estos grupos de reflexión vienen trabajando desde 1975. En los últimos 20 años han impulsado una serie de actividades en diversos ámbitos, principalmente en el académico, el asistencial y el educativo, en torno a reivindicaciones que tienen a la masculinidad como tema principal. Este movimiento social lo forman varias vertientes o"movimientos" que en la actualidad se encuentran en una etapa de fortalecimiento organizativo y de intercambio de puntos de vista e información,que divulgan a través de los medios de comunicación, publicaciones y por Internet. Entre las principales vertientes se encuentran, el movimiento profeminista, mitopoético, las terapias de la masculinidad, los derechos de los hombres ("men’s rights") y el fundamentalismo masculino.


Modelo tradicional masculino y juventud


"Los hombres no lloran, si lloras no eres hombre". "Los hombres no deben ser débiles, si expresas lo que sientes eres débil, si sientes no eres hombre". "Los hombres son más hombres cuando son padres de hijos varones". "Los hombres no son mujeres, si haces cosas de mujer ya no eres hombre"."Los hombres tienen el poder, si no tienes poder no eres hombre". "Los hombres son fuertes y agresivos, si te muestras pacífico no eres hombre".


Estas frases representan algunos de los mandatos con los que los hombres, desde niños, construyen su masculinidad día a día.


Como mencionamos en el capítulo anterior, en nuestra cultura prevalece la tendencia a moldear a los varones conforme a las exigencias de un Modelo Tradicional Masculino.


¿Qué es el Modelo Tradicional Masculino?


En este modelo de masculinidad se transmite una imagen de los hombres centrada en la apariencia exterior (demostrar ante los demás que se es fuerte, seguro de sí mismo, competitivo, ganador), que elimina casi en su totalidad un factor de máxima importancia: su interioridad, es decir, todo aquello relacionado con los sentimientos, emociones y necesidades, aspectos que tradicionalmente son considerados "femeninos" o "cosas de mujeres". De esta forma, se va generando un "miedo a lo femenino", sustentado en la creencia de que el hombre, al realizar actividades o exteriorizar emociones supuestamente femeninas, perderá su prestigio. Sin embargo, en la realidad, esta creencia seconvierte en una práctica represiva que le prohíbe a los hombres explorar otras posibilidades de vivir la masculinidad. Esto se observa claramente cuando se critica a los hombres que cooperan en las labores del hogar llamándoles "mandilones".


De acuerdo con algunas investigaciones sobre el tema, este "miedo a lo femenino" confrecuencia crea en los hombres un sentimiento contradictorio hacia las mujeres,que va desde el rechazo absoluto (misoginia) hasta la necesidad de ellas (dependencia emocional).


Otra característica que define a este modelo de ser hombre es que la masculinidad siempre está en duda, por lo que el hombre se ve obligado a demostrar fortaleza continuamente y a pasar ciertas pruebas. En ese sentido, los jóvenes aún recurren a ciertas prácticas para demostrar su masculinidad, como apresurar el momento de tener relaciones sexuales/coitales por primera vez, fumarse a escondidas el primer cigarrillo con los amigos(as), demostrar que se es un gran bebedor en la primera borrachera, pasarse la primera noche fuera de casa, entre otras . En nuestra cultura se acepta que estas situaciones son un requisito para "formarse como hombres" y se vuelven parte de la vida cotidiana de los jóvenes durante el proceso de construir y reafirmar la identidad masculina. Sin embargo, tener que demostrar continuamente que se "es hombre" provoca un desgaste emocional y físico. Es evidente que, debido a que viven de acuerdo a este modelo tradicional de masculinidad, sin someterlo a una reflexión crítica, existe una gran cantidad de hombres frustrados y estresados por no poder cumplir con lo que se espera de ellos según ese modelo.


¡Los hombres no se rajan!


Otras de las consecuencias que se derivan de tener que mostrarse continuamente como un ser invulnerable, seguro de sí mismo, triunfador, y no mostrarse nunca débil, no fracasar, no demostrar sentimientos, etc., es esa expresión de la masculinidad que conocemos como machismo. Seguramente todos hemos escuchado en más de una ocasión frases como ¡Yo soy muy macho!, ¡Te doy mi palabra de macho!, ¡Compórtese como los machos!, ¡Esto es asunto de machos!, entre otras. Pero a todo esto ¿Qué significa el machismo?, ¿Cómo se expresa en nuestro vivir cotidiano?


El machismo se caracteriza por rendir culto a la virilidad, por una exagerada agresividad e intransigencia entre hombres y una actitud de arrogancia y agresión sexual hacia las mujeres. Un clásico ejemplo del machismo no los muestran las películas de Pedro Infante. Este actor representó en sus personajes al hombre conquistador de mujeres, infiel, bebedor, que desvaloriza la opinión de la mujer, que defiende su "dignidad de hombre" ante casi cualquier comentario que interpreta como un insulto, que está preocupado por demostrar continuamente su masculinidad, su potencia sexual y su capacidad de engendrar. Este tipo de hombre, que encontramos también en la vida cotidiana, es un hombre problemático para la sociedad, para las mujeres y para sí mismo. En su relación con las mujeres, para reafirmar su masculinidad, las humilla, las menosprecia, las descalifica, toma decisiones por ellas, no escucha sus intereses, etc.


Para sí mismo es problemático porque se prohíbe exteriorizar sentimientos o emociones que desde su punto de vista lo van a mostrar débil, vulnerable, "femenino", y sólo se permite comportamientos que lo muestren valiente, competitivo, ganador, lo que muy a menudo acarrea riesgos, accidentes, enfrentamientos violentos, problemas de salud, etc.


En lo social, el machismo no permite que las mujeres participen y decidan en el espacio público, que realicen actividades políticas, que exijan sus derechos, que hagan intentos de independizarse o cuestionar las relaciones de poder.


El machismo no es exclusivo de los hombres; esta actitud también la tienen algunas mujeres, cuando enaltecen exclusivamente lo que realizan los varones, cuando no consideran la opinión de otras mujeres y discriminan o critican destructivamente lo que éstas realizan; hay también muchas mujeres que piensan que sólo los hombres son capaces de tomar buenas decisiones y que a éstos no les competen las labores del hogar.


Machismo y micromachismos


Por lo general, el machismo se asocia con la brutalidad y la rudeza. Sin embargo, también adopta formas suaves y delicadas que son conocidas como micromachismos. Los micromachismos hacenreferencia a las prácticas que realizan los hombres a nivel micro y cotidiano para mantener su dominación o reafirmar su poder. Estas formas son tan sutiles que son casi imperceptibles y difíciles de identificar. La caballerosidad, socialmente aceptada e incluso anhelada por muchas mujeres, es la manera más sofisticada y elegante del micromachismo.


Detrás de la caballerosidad se esconde la idea de que las mujeres necesitan ser protegidas porque son frágiles, inútiles e indecisas, mientras que el hombre es el poderoso,protector y dominante. En este sentido, ¿cuántas mujeres no han soñado conencontrarse al "príncipe azul" que vendrá a enamorarlas y resolver suvida, o cuántos hombres no han utilizado la caballerosidad como una forma deseducir y lograr el control en una relación de pareja?.


Inclusive en los varones que se encuentran explorando nuevas formas de "ser hombre" es común escuchar "Yo no soy machista porque ayudo en las labores del hogar". Tal vez parezca insignificante pero, al utilizar la palabra "ayudo" se denota la creencia de que las labores domésticas siguen siendo responsabilidad de nuestra madre, de nuestra hermana, amiga, novia o pareja. Utilizar, en cambio, la palabra cooperar o colaborar, significa que queremos asumir efectivamente responsabilidades en las actividades que compartimos ya sea con nuestra familia, pareja o amigos(as).


Tanto el machismo como los micromachismos afectan la vida de los hombres y las mujeres, pues su práctica, ya sea que se exprese de manera sutil o burdamente, lleva siempre la intención de imponer un poder y ejercer control sobre las personas que nos rodean. Tener presente esto nos permitirá identificar estas expresiones de la masculinidad tradicional, y responsabilizarnos del papel que jugamos los y las jóvenes para transformarlas y no contribuir a que sigan existiendo.


Elementos que conforman el Modelo Tradicional Masculino


En resumen, podemos afirmar que el modelo tradicional que aprendemos para vivir la masculinidad se apoya en cuatro elementos esenciales que lo conforman:


Restricción emocional: consiste en no hablar acerca de los propios sentimientos, especialmente con otros hombres. Sin embargo, las necesidades emocionales de los hombres existen aunque su expresión está prohibida, limitada o reducida a estereotipos. Es común ver que algunos hombres rehuyen la intimidad, se niegan a hablar de sus afectos y se niegan a pedir ayuda.

Obsesión por los logros y el éxito: la socialización masculina, es decir, la forma en que los hombres aprenden a relacionarse con otras personas, se apoya en el mito del "ganador".

Esto implica estar en un permanente estado de alerta y competencia, ejerciendo un autocontrol represivo que regula la exteriorización del dolor, la tristeza, el placer, el temor,etc., es decir, de aquellos sentimientos generalmente asociados con la debilidad.

Ser fuerte como un roble: lo que hace a un hombre es que sea confiable durante una crisis, que parezca un objeto inanimado, una roca, un árbol, algo completamente estable que jamás demuestre sus sentimientos.

Ser atrevido: tener siempre un aura de atrevimiento, agresión, toma de riesgos y vivir al borde del precipicio.


Estos cuatro elementos básicos se traducen en un estilo de relación con el mundo caracterizado por un comportamiento afectivo limitado, por una conducta sexual restringida, por actitudes basadas en modelos de control, poder y competencia, así como en una dificultad para el cuidado de la salud.


Los jóvenes y el modelo tradicional masculino


La mayoría de los hombres adoptan los elementos mencionados anteriormente para relacionarse con los(as) otros(as) en lo cotidiano. Sin embargo, ¿qué estará pasando con los y lasjóvenes?, ¿los jóvenes vivirán actualmente sus masculinidades influenciados por el Modelo Tradicional Masculino?


Es muy conocida y usada la frase de "los tiempos cambian". Efectivamente, las condiciones sociales y culturales en la que vivimos se han transformado, y con ello el "sermujer" y el "ser hombre" está sufriendo cambios lentos. Sin embargo, la tendencia a educar a los hombres para que cumplan con las características del Modelo Tradicional Masculino sigue prevaleciendo.


El hecho de que este modelo de masculinidad cuente con ciertas características generalizables no significa necesariamente que cada hombre las siga al pie de la letra ya que, como se ha mencionado anteriormente, existen múltiples maneras de ser hombre, es decir, diversas masculinidades. Sin embargo, hay una serie de aspectos referidos al poder, la violencia y la sexualidad que se les asignan socialmente a los hombres jóvenes y se espera que ellos los adopten como parte de su masculinidad.


El poder


Poder es el término clave a lahora de referirse a la masculinidad hegemónica , ya que el rasgo central de laforma predominante de la masculinidad es equiparar el hecho de ser hombre contener y ejercer algún tipo de poder y control sobre otras personas.


El poder se define como la facultad o el medio para hacer una cosa, o como el poseer fuerza o capacidad para algo, y puede tener una utilización positiva y una negativa. En lapositiva, se tiene el poder de satisfacer necesidades, de luchar contra lasinjusticias y la opresión; también se tiene el poder de amar, de estudiar, detrabajar, de desarrollarse, de crear. Todos los hombres y mujeres, en mayor omenor grado, han experimentado estos significados del poder.


Sin embargo, en la utilización negativa, el poder se considera como sinónimo de dominio. El empleo del poder con este significado se ha reproducido por generaciones y ha conformado y justificado la dominación de los hombres sobre las mujeres a través de los siglos.


En el Modelo Tradicional Masculino el poder es entendido como una facultad que se emplea de manera arbitraria y negativa para influir o dominar a otras personas que, por lo general, se encuentran en una situación inequitativa frente al que tiene elpoder: mujeres, niños y niñas, ancianos, discapacitados, etc. Así, esta utilización del poder, más que relacionarse con el sexo de las personas, tieneque ver con la posición privilegiada que se tiene en la estructura social, posición que por lo general es ocupada por los hombres.


Dentro de este modelo, a los hombres jóvenes se les sigue educando para que tomen decisiones y den órdenes,es decir, se les educa para ejercer el poder.


Sin embargo, es importante subrayar que el ejercicio del poder, en forma negativa, no hace sino reciclar y reproducir las condiciones de inequidad, discriminación y exclusión en que viven amplios sectores de la población, entre ellos los y las jóvenes.


La violencia


La violencia es el acto de someter por la fuerza a una persona para que haga o deje de hacer una determinada acción. Hay manifestaciones de violencia de tipo físico, sexual, psicológico y de género, entre otras. Es el caso del hombre que agrede a una mujer, a un compañero o a sus hijos o hijas, tanto física como psicológicamente, para que se sometan a su voluntad.


Es muy común que entre hombres se utilice y fomente la violencia como una forma "natural" de relación entre ellos. Por ejemplo, es común que dos hombres "solucionen" sus problemas a golpes, ya que es una manera de medir fuerzas y someter al contrincante. Además, a través de la violencia se marcan espacios y se adquiere estatus y poder, no sólo ante otros hombres sino también ante las mujeres.


A esta forma de relacionarse se le conoce como triada de la violencia. Es decir, la violencia que ejercen los hombres contra otros hombres, contra las mujeres y, finalmente, contra sí mismos.


Enseñar a los hombres que una parte importante de la masculinidad se compone de agresividad y competitividad ha conducido a que se tolere la agresión física y la dominación. Cuando un hombre joven no cumple con este estereotipo, muchas veces es rechazado por su grupo de amigos y amigas, lo que ocasiona que, aún sin querer ser violento, lo sea, ya que de eso depende su aceptación por parte de los grupos a los que pertenece o desea pertenecer.


Cabe resaltar que la violencia masculina se ejerce con mayor frecuencia hacia las mujeres, ya que ante los ojos de los hombres que encajan en el modelo tradicional la violencia es un aforma socialmente aceptada para dominar y manipular a quienes se considera más débiles o inferiores.


La sexualidad


La tercera característica fundamental del Modelo Tradicional Masculino tiene que ver con el desempeño sexual. En este sentido, se espera que el hombre tenga una vida sexual muy activa, reducida por lo general a lograr erecciones y penetraciones sin mediar ningún tipo de manifestación emocional (amor, sensualidad, ternura, etc.). De esta forma, los hombres aprenden que pueden y deben separar sus emociones del placer sexual, y a vivir su sexualidad bajo la idea falsa de que entre más relaciones sexuales tengan con un gran número de personas, más hombres son. Esta creencia lleva a muchos hombres jóvenes y adultos a situaciones de angustia más que de placer, ya que se sienten obligados a demostrar constantemente que son una "potencia sexual". Esta forma de vivir la sexualidad trae consigo ignorancia de las emociones, sentimientos y necesidades afectivas y de placer, tanto propias como de la pareja, y en consecuencia una incapacidad para relacionarse en el plano afectivo y sexual.


Por lo anterior, los hombres que no están de acuerdo en este modelo, toman decisiones sobre su propia sexualidad, permitiéndose a sí mismos estar cansados, no tener siempre deseo o disfrutar de una sexualidad plena basada en el conocimiento tanto de su propiocuerpo como el de su pareja, en donde la relación sexual sea deseada y satisfactoria para ambas personas. Además, están convencidos de que tener relaciones sexuales no debe servir para dar muestras de hombría a nadie.


Construyendo las masculinidades


Algunos mitos sobre la masculinidad


A partir de lo dicho en los capítulos anteriores, se pueden identificar algunos mitos asociados al Modelo Tradicional Masculino:

· Los hombres y todo lo masculino son más importantes que las mujeres y todo lo femenino.

· El poder, la dominación y la competencia son esencialescomo prueba de masculinidad.

· La vulnerabilidad, los sentimientos y emociones en el hombre son signos dedebilidad.

· Un hombre seguro de sí mismo es aquel que se autocontrola y ejerce control sobre los otros y sobre el entorno.

· Un hombre que pide ayuda o trata de apoyarse en otros muestra signos dedebilidad, vulnerabilidad e incompetencia.

· El pensamiento lógico y racional del hombre es la forma superior de inteligencia para enfocar cualquier problema.

· Los hombres que basan sus relaciones interpersonales en la demostración de emociones, sentimientos, intuiciones y a través del contacto físico son femeninos.

· El éxito de los hombres con las mujeres depende del uso del poder y el control de la relación que ellos puedan ejercer.

· El control de la sexualidad es el principal medio para probar la masculinidad; la sensualidad y la ternura son femeninas.

· El éxito del hombre en el trabajo y la profesión son rasgos de masculinidad.

· El valor del hombre se mide por los éxitos obtenidos en su vida laboral y por sus logros económicos.


Como se puede observar, estas creencias impiden una reflexión profunda sobre las desventajas de mantenerse en el Modelo Tradicional Masculino. Es necesario hacer a un lado estos mitos para avanzar en la construcción de otras formas de ser hombre, proceso en el que pueden y deben participar particularmente hombres y mujeres jóvenes de manera activa y crítica.


Explorando otras formas de ser hombre


Las desventajas de mantenerse en el Modelo Tradicional Masculino, las presiones y frustraciones por no poder cumplir con las expectativas sociales acerca de los que es "un verdadero hombre", la convicción de que ese modelo es limitante para su desarrollo como personas, ha provocado que una gran cantidad de hombres reflexionen sobre la condición masculina y se propongan resignificar su masculinidad. ¿Qué quiere decir resignificar la masculinidad? Quiere decir darle un nuevo significado, cuestionar la manera en que se les ha enseñado a vivirla, darle una nueva orientación buscando otras formas de "ser hombres".


Esta resignificación es una tarea que necesita tiempo, ya que implica mirar hacia nosotros mismos(as), reflexionar sobre lo que somos, y muy probablemente modificar algunos aspectos de nuestro estilo de vida. Implica ejercer la autocrítica y preguntarse qué queremos para nosotros, cómo queremos vivir, qué tenemos que hacer para lograrlo que queremos. Estas interrogantes no siempre son fáciles de resolver, y las respuestas pueden ser diversas dependiendo de la etapa de vida en la que seencuentre el individuo. En el caso de los hombres que viven la masculinidad deforma tradicional esta resignificación se complica, ya que para hacer transformaciones necesitan renunciar a las supuestas "ventajas" queel modelo tradicional les proporciona.


Sin embargo como jóvenes vale la pena el esfuerzo, si lo que queremos es encontrar formas de relación más justas, humanas, equitativas y satisfactorias para todos y todas. El proceso de resignificación de la masculinidad realizado ya por muchos hombres demuestra que es posible proponer y practicar maneras distintas de vivir la propia masculinidad, y optar por una masculinidad libremente decidida y construida de manera individual.


A continuación te presentamos algunas alternativas que han generado los hombres para vivir una masculinidad diferente a la asignada.


Las relaciones entre hombres


La masculinidad asignada


Las relaciones entre los hombres tienden a basarse en una aceptación de papeles y posiciones dentro de un grupo, más que en una discusión íntima y personal sobre lo que les sucede.


De esta manera, la masculinidad asignada fomenta una especie de resistencia al contacto afectivo y físico entre los hombres, lo cual se traduce en temor y rechazo a la posibilidad homosexual. Este temor a la homosexualidad impide la demostración de afecto entre ellos porque pone en entredicho su masculinidad, como si el tener esas actitudes los asemejara a las mujeres y, supuestamente, provocara la atracción sexual hacia los hombres.


La consecuencia de lo anteriores que la mayoría de los hombres temen intimar demasiado con otros hombres. Se considera que los sentimientos que se expresan hacia otros hombres no deben irmás allá de la admiración y el respeto y, por supuesto, de "una fuerte palmada en el hombro."


La masculinidad alterna


Cada hombre elige la manera en que se relaciona con otros hombres así como la forma de expresar sus sentimientos hacia ellos. En esta forma alternativa de vivir la masculinidad se considera que las relaciones entre los hombres no tienen que ser necesariamente violentas ni tienen por qué implicar necesariamente atracción sexual; sine mbargo, se respeta el derecho de otros a definir sus preferencias sexuales y su decisión no es motivo de rechazo.


Se asume que los hombres son capaces y tienen el derecho de experimentar y expresar los mismos sentimientos que las mujeres, sin que ello signifique que se están "afeminando". La amistad estrecha entre los hombres es evaluada de manera positiva.


Las relaciones dentro de la familia


La masculinidad asignada


En el modelo de masculinidad asignada el hombre es el jefe de la familia, es quien manda y otras personas obedecen, sabe qué es lo mejor para todos y todas y tiene siempre la última palabra. Según este modelo, los hombres no deben participar en las labores domésticas, ya que es un papel que les corresponde a las mujeres.


Dentro de la familia, los hombres (padre, hermanos, etc.) deben ser atendidos por las mujeres y, con frecuencia, gozan de privilegios como ser "elegidos" para que se lespaguen los estudios, se les da de comer primero, más y mejor, porque son losque van a salir a trabajar, son atendidos por el médico porque son los"hombres de la casa", es decir, los supuestos proveedores responsables de la sobrevivencia familiar.


Pero también sufren de prohibiciones y obligaciones asociadas a su condición masculina como tener que ser el principal sostén económico de la familia, deben ser exitosos y ganar mucho dinero, tienen que ser fuertes y no demostrar temor ante ninguna circunstancia, tienen que ser inteligentes e infalibles, sus necesidades emocionales deben estar en un segundo plano, etc.


La masculinidad alterna


Se reconoce que todos los miembros de la familia tienen los mismos derechos y obligaciones; se aligeran las cargas del trabajo doméstico al distribuirse por igual entre mujeres y hombres y se aprende a valorar este tipo de trabajo; se fomentan el diálogo y el respeto como una forma de vivir en armonía y mantener a la familia unida.


Además, hombres y mujeres gozan de la misma libertad, son apreciados de igual manera y las manifestaciones de afecto entre todos los miembros de la familia son vividas como algo natural y aceptable.


Los hombres que son padres asumen que no es suficiente con tener y mantener a los hijos e hijas, sino que comparten necesidades, problemas y logros y aprenden a crecer y desarrollarse junto con ellos y ellas.


Así, los hombres reconocen y ejercen su derecho a la paternidad cuidando a sus hijos e hijas, cambiándoles los pañales, alimentándoles, llevándoles a la escuela, etc. Es entonces cuando se habla de paternidad responsable; es una propuesta donde se busca que exista una equidad tanto al interior de la familia, como al exterior de ella.


Las relaciones con la pareja


La masculinidad asignada


La masculinidad tradicional impone algunos comportamientos al hombre en la relación de pareja que supuestamente le aseguran el éxito, la armonía y la felicidad. Por ejemplo, tener el control sobre el comportamiento de la mujer (decidir cómo se viste, a quién debe ver, de qué debe hablar, qué puede beber, etc.) así como sobre las decisiones que afectan a ambos (a dónde ir a pasear, qué casa comprar, en qué lugar vivir).


Un comportamiento típico de esta forma de vivir la masculinidad es el ejercicio cotidiano de la violencia. Según el Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias (CORIAC) el maltrato físico, el abuso sexual, los insultos, el abandono, la negligencia, la infidelidad, las amenazas, la intimidación, el aislamiento, el abuso emocional, la desvalorización y el abuso económico o la amenaza de realizar cualquiera de estas acciones, son las formas más evidentes de violencia en la pareja.


A través de este ejercicio desigual del poder el hombre pierde la oportunidad de vivir de manera plena una relación basada en el respeto mutuo, pierde también la posibilidad de contarcon espacios de discusión justa y equitativa que facilite el desarrollo integral de ambas personas y, sobre todo, pierde la oportunidad de elegir una nueva forma de ser hombre.


La masculinidad alterna


El ejercicio de una masculinidad diferente significa aprender a resolver los conflictos con la pareja, salvando la armonía y el respeto mutuo, lo cual requiere de personalidades más seguras, actitudes abiertas e información que sea útil para resolver los conflictos cotidianos.


De acuerdo con la propuesta de CORIAC, una relación de pareja basada en la igualdad es aquella donde se hacen negociaciones justas, es decir, se considera el punto de vista de la otrapersona, se buscan soluciones convenientes para ambas partes y se estádispuesto a llegar a un acuerdo; se practican conductas no amenazantes, comoactuar y hablar de tal forma que la otra persona se sienta segura y cómoda alhacer sus cosas y expresarse; se muestra respeto y se escucha sin juzgar, reconociendo y validando opiniones, decisiones, espacios y tiempos; se crea unclima de confianza y apoyo en los proyectos, sentimientos, actividades, amistades, creencias y opiniones de la pareja. Además, se parte del criterio dela honestidad y la responsabilidad aceptando las consecuencias de las acciones y reconociendo los errores y, a través de una comunicación abierta,conjuntamente se toman todas las decisiones y los acuerdos.


En otras palabras, una masculinidad resignificada permite al hombre reconstruirse como una nueva persona dispuesta a compartir todo con su pareja en una relación de igualdad y respeto recíprocos.


La salud


La masculinidad asignada


En el modelo tradicional de masculinidad se cree erróneamente que los hombres son fuertes y, por lo tanto, no les puede pasar nada, no deben enfermarse y mucho menos quejarse.


Sin embargo, dadas las características de agresividad y competitividad ya descritas, muchos hombres se exponen a situaciones potencialmente peligrosas que se esconden detrás de la idea de que el hombre debe ser valiente y arriesgado. Este hecho ocasiona un gran número de accidentes, muchos de ellos fatales, y conduce también a que los hombres oculten o nieguen enfermedades.


Respecto a esto último, es frecuente que los hombres no permitan que les brinden ayuda y solamente lo hacen en caso de necesidad extrema, por lo general cuando la enfermedad se encuentra ya en etapas avanzadas.


Además, hay que resaltar que este modelo de masculinidad promueve conductas que son nocivas para la salud, especialmente alentadas por el grupo de pares, como fumar, beber en exceso o bien utilizar otras sustancias adictivas y perjudiciales.


La masculinidad alterna


Como humanos que son, todos los hombres corren el riesgo de enfermarse y tienen el derecho a cuidar de su salud, así como de manifestar cualquier tipo de dolor. En una masculinidad alterna, expresar dolor no es síntoma de debilidad, sino el reconocimiento de la propia humanidad, de las limitaciones físicas y de la necesidad de ayuda y apoyo.


Los hombres que pretenden lograr nuevas formas de masculinidad buscan los canales necesarios para poder expresar abierta y oportunamente sus emociones, mejorando la comunicación y los vínculos afectivos, contribuyendo así al cuidado de su salud.


Se trata de hombres a quienes no les interesa demostrar su masculinidad a través de los golpes, conduciendo a gran velocidad, portando armas, bebiendo en exceso, drogándose o realizando cualquier tipo de actividad que dañe su salud o ponga en riesgo su vida. Es decir, hombres seguros de sí mismos, responsables de su propio cuerpo y sin temor a ser de manera distinta a lo que establece el modelo tradicional.


BIBLIO- HEMEROGRAFÍA

BELL, Donald (1987). Ser varón: la paradoja de la masculinidad, Barcelona: Ed. Tusquets.

BONINO M. Luis. Los Varonesf rente al cambio de las mujeres. Revista Española Dones e Intertextualitat, (1999), N° 9.

BONINO, M. Luis ( 1998 ). Micromachismos "La violencia invisible en l a Pareja".

BARRIOS, M. David. Resignificarlo Masculino. Guía de Supervivencia para Varones del Siglo XXI. ( 2003 ).México; Villa Editores.

COLLANGE, Christianne (1986) No es fácil ser hombre, México, Editorial Seix Barral.

CORSI, Jorge (s/f). El modelo masculinoTradicional, México: UNAM/Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG),mimeo.

DE KEIJZER, Benno (1996) "La salud y la muerte en los hombres", en NÚÑEZ, et, al, Estudios degénero en Michoacán. Morelia, Michoacán; Mimeo.

DE KEIJZER, Benno (1997) "El varón como factor de Riesgo: Masculinidad, salud mental y saludreproductiva". México,Mimeo.

FALUDI, Susan. (1992) La guerra contra las mujeres. La reacción encubierta de los hombres frente a la mujer moderna. México, Planeta.

KAUFMAN, Michael (1989). Hombres, poder, placer y cambio, Santo Domingo: CIPAF.

KIMMEL, Michael. (1999) "Los retos de una nueva masculinidad" Ponencia Magistral presentada en el encuentro "Los varones frene a la salud sexual y reproductiva",México. Mimeo.

_______________ (1996)."Los hombres, el feminismo y las experiencias contradictorias del poderentre los hombres"; en Género e identidad, Colombia: s/e.

LARA, Ma. Asunción (1994)."Masculinidad y Femineidad", en CONAPO. Antología de la sexualidadhumana, Tomo I, México: CONAPO/FNUAP.

MEAD,Margaret (1994). Masculino y Femenino. Madrid: Ed. Minerva.

MÉNDEZ, Bonino (1992). "Lacondición masculina a debate", ponencia presentada en la Mesa: "Varones, susproblemáticas, teorías y abordajes", Congreso Iberoamericano de Psicología, Madrid, mimeo.

MONTESINOS, Rafael. Masculinidad y Juventud. La Identidad Genérica y sus conflictos.

MONTESINOS, Rafael. (2002). La Masculinidad ante unaNueva Era. El Cotidiano "Revista de la Realidad Mexicana Actual". N°113
MOORE, Robert. (1993) La nueva masculinidad, Barcelona, Editorial Paidós.

RAGUZ, María (1995).Construcciones sociales y psicológicas de la mujer, hombre, femineidad, masculinidad y género en diversos grupos poblacionales. Lima, Perú, Pontificia Universidad Católica del Perú.

RAMÍREZ, Rafael (1993).Reflexiones sobre Masculinidad, Puerto Rico: Ed. Río Piedras.

VIVAS, María W. (1993). Del lado de los hombres. Algunas reflexiones en torno a la masculinidad, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia.

________________ (1997) "El varón como factor de riego", en TUÑÖN (comp), Género y salud en el surestede México. México, Villahermosa Tabasco. Ecosur y UJAD.

________________ (1998)"Paternidad y transición de género", en SMUKLER, et, alTransformación de la familia. Relaciones de género en los noventas y el futurode los niños y niñas. Publicación de próxima aparición. México, EDAMEX. Mimeo.

VENDRELL,F: Joan. (2002) Masculinidades Juveniles.

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

ALVAREZ-GAYOU, Juan L (1984) La condición sexual del Mexicano México, Grijalbo.

CHODOROW, Nancy (1985) Psicoanálisis y Sociología del ejercicio de la paternidad y la maternidad en lacrianza de los hijos, Barcelona, Gedisa.

© 2004 Instituto Mexicano de la Juventud Web V 3.0