sábado, 31 de enero de 2009

A 101 años del natalicio de Simone de Beauvoir


Querid@s amig@s:

Cuando está por finalizar el primer mes de este 2009 y ante los cálidos comentarios por un reciente envío sobre Simone de Beauvoir, aprovechamos para compartirles algunos materiales de prensa divulgados con ocasión del centenario del aniversario de su nacimiento. Como se sabe, Simone de Beauvoir nació un 9 de Enero. Esperamos que los disfruten y nos sumamos de esta manera al homenaje mundial a esta connotada feminista.

"Cien años de Simone de Beauvoir, la mujer que reinventó a las mujeres
Fue tan audaz en su vida como en su obra. Su libro El Segundo Sexo planteó que la femineidad es una construcción social. Su relación con Jean-Paul Sartre conformó uno de los binomios más influyentes del siglo XX. A cien años de su nacimiento, el mundo se prepara para homenajearla. Mónica Tarducci, Nora Domínguez, Leonor Silvestri y Angélica Gorodisher la evocan y comprueban la vigencia de su pensamiento revolucionario.
Por: Mónica Tarducci

Entre el 19 y 23 de enero de 1999, las pensadoras feministas Christine Delphy y Silvie Chaperon, organizaron en París, el Coloquio Internacional "Cinquantenaire du Deuxieme Sexe". Indescriptible placer para una admiradora de Simone de Beauvoir: cinco jornadas dedicadas a su paso por el mundo. Conferencias, mesas redondas, exposiciones de arte y festival de cine daban cuenta de su vida maravillosa, de su entrega, de su rigor intelectual y político.

Mujeres de todo el mundo expresaban su gratitud, a ella por involucrarse a favor de las luchas anticoloniales, contra la tortura, a favor de la despenalización del aborto, y al Segundo Sexo, por haberles cambiado la vida, ni más ni menos. Me detengo en este Coloquio, porque las distintas actividades, dan una idea mucho mas compleja de su paso por la vida que la notoriedad de haber sido la amante-amiga de Jean Paul Sartre.

Las más importantes pensadoras feministas exploraban su obra filosófica: los orígenes del Segundo Sexo, en relación a Descartes, a Merleau-Ponty, a Hegel, a Marx, etc. Yo escuchaba absorta y admirada de que se pudiera hablar tanto sobre un libro: que la crítica intertextual, que la influencia del concepto de narcisismo beauvoiriano sobre la obra de Julia Kristeva, sobre el énfasis de las posmodernas puesto en el anti-esencialismo que atraviesa su obra, acerca de la ética existencialista que marca toda su producción.

El panel dedicado a "La lesbiana en El Segundo Sexo" mas allá de las discusiones sobre las identidades a partir de la sexualidad, nos recordó, y en eso conviene insistir, en la audacia que implicaba escribir sobre esos temas en 1949. Justamente, cuando se expusieron la repercusión del libro por esa época, fue evidente que este capítulo, como el que cuestionaba la maternidad como un destino para todas las mujeres, fueron los mas convulsionaron a la Francia de posguerra.

Al estar presentes estudiosas de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, España, de los países de Europa del Este, del África francófona, Senegal, Nigeria, Irán, Japón, Líbano y de América Latina, varios paneles abordaron tanto los problemas de traducción del Segundo Sexo como su recepción por lectoras tan diversas. Cómo superar traducciones macartistas, como la norteamericana, que censuró, allá por los cincuentas, capítulos enteros, o la japonesa, que reemplazaba la palabra "feminidad" por "maternidad", o las astucias de las madrileñas para comprar un libro sin que la policía secreta franquista se enterara, fueron algunos de los temas expuestos con nostalgia y agradecimiento.

Un panel integro se dedicó a analizar la recepción que tuvo El Segundo Sexo en el Partido Comunista Francés, que rechazó la obra basandose en las características personales de su autora y en su oposición a la "filosofía decadente del existencialismo", con una ideología que las propias mujeres del partido, que militaban en esa época, describieron como "familiarista".

Si para mi todo fue emocionante y revelador (me hospedé en uno de los hoteles donde Simone vivió!!!) debo reconocer que los testimonios acerca de su compromiso político así como los documentales y fotos donde se la veía ya anciana, repartiendo panfletos por las calles, me llenaban de admiración y amor.

Nunca se insistirá demasiado cuando se haga alusión a su contribución esencial en la organización autónoma de las mujeres, a su ética intelectual que le permitía afirmar que cuando escribió el libro no era feminista y que muchas de las ideas vertidas en él fueron cambiando en la medida que su comprensión de la lucha fue haciendose feminista. Chistine Delphy y Claudine Monteil, entre otras, la contaron como camarada en el Movimiento de Liberación de las Mujeres francés. La abogada argelina Giselle Halami, la tuvo a su lado en la lucha anticolonial de su país, que significó, tanto para Beauvoir como para Sastre, poner en peligro su vida en el París de los años 60.

El Tribunal Russell contra los crímenes de guerra en Vietnam contó con su presencia tan comprometida como la firma del "manifiesto de las 343" de las mujeres que habían reconocido haber abortado alguna vez, (pocas sabían que ella no lo había hecho nunca) publicado en el diario Nouvel Observateur, en abril de 1971.

Siempre anticapitalista, afirmaba en 1976, que una feminista siempre es de izquierda, lo reconozca o no, porque está por la igualdad total. "De hecho, las feministas están a la izquierda de lo que hoy consideramos la política de izquierda tradicional".

Brillante, politizada, bella y seca, contundente hasta la antipatía (¿por qué persiste la idea de que las mujeres debemos ser "dulces"?) Simone fue y será un ejemplo para las mujeres de todo el mundo, que vemos en ella compromiso y pasión, radicalidad y coherencia que supo estar, como muy pocos a la altura de un siglo de grandes transformaciones.
FUENTE: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/01/09/01580762.html 
Actualidad de Simone de Beauvoir

MARTA LAMAS 06/01/2008
Una no nace, sino que se convierte en mujer. Con esta idea Simone de Beauvoir inauguró la forma moderna de comprender la problemática femenina y se convirtió en la feminista más relevante del siglo XX. La empresa radical y ambiciosa de El segundo sexo fue mostrar que las características humanas consideradas femeninas son adquiridas por las mujeres en vez de derivarse "naturalmente" de su biología.

La obra de la escritora francesa sigue viva en el centenario de su nacimiento
De Beauvoir sostuvo que el significado cultural se monta sobre el dato biológico o sea, que lo determinante en la construcción de la feminidad es el conjunto de procesos culturales y psicológicos que marcan con determinadas atribuciones y prescripciones a las personas con sexo de mujer. Al tomarse a ella misma como referencia explicativa le dio a su argumento un etnocentrismo cuestionable desde una perspectiva antropológica, pero también le otorgó la inspiración que conmueve a sus lectoras. La fuerza de El segundo sexo radicó en su capacidad para responder a las inquietudes femeninas del momento y la consagró como la pionera de ese campo de investigación llamado estudios de género.

El segundo sexo se publicó por primera vez en 1949 y a principios de los setenta se convirtió en una pieza fundamental del nuevo pensamiento feminista. Las teóricas de distintas tendencias (Betty Friedan, Kate Millet, Shulamith Firestone, Juliet Mitchell, Germaine Greer y muchas más) le dedicaron sus trabajos, la visitaron en París, la entrevistaron. También en Francia las jóvenes feministas se le acercaron, pidiéndole apoyo para la causa. Simone de Beauvoir se comprometió en la lucha por la legalización del aborto, estableció una sección feminista en Les Temps Modernes y colaboró en la publicación de la revista Questions Feministes. Poco después, varias investigaciones biográficas exhibirían implacables las vulnerabilidades y mezquindades de esta celebridad e iniciarían la desmitificación de su figura. Así, detrás de su semblante impasible se vio a una mujer egoísta, débil y ambiciosa que se sometía a Sartre al mismo tiempo que seducía a varias de sus discípulas. ¡Ay los mitos y la condición humana! Pese a lo trágico de su impostura personal, quedan su obra y su compromiso político.

Hoy, a la distancia, parecería que las agresiones que recibió De Beauvoir por la publicación de El segundo sexo tenían más que ver con un gran resentimiento por el modelo atípico de mujer y de relación de pareja que ella ejemplificaba que con las reflexiones atrevidas que sostenía. Si bien ella había dicho que escribió esa obra para responderse qué le había significado ser mujer, su persona en sí representaba un inusitado ejercicio de liberación femenina que provocaba y hería.

Su vida y su obra continúan despertando debates apasionados pues ambas plantean cuestiones esenciales a la eterna interrogante sobre la condición femenina. Entrevistada por Margaret A. Simons en septiembre de 1985, De Beauvoir responde a una serie de preguntas sobre su vida, su feminismo y la opresión de las mujeres. Cuando Simons le dice: "¿Y la forma de eliminar la opresión es...?", ella responde tajante: "Ser independiente. Trabajar". Ella lo hace escribiendo.

Poco después Sartre indaga: "¿Cómo se siente en la vida una mujer de letras?" Ella exclama "¡Una mujer de letras es una expresión rara!", y más adelante dice: "No pienso que haya diferencia entre vivir la vida como escritor o como escritora. Pero se está lejos de admitir que una escritora es ante todo una mujer que ha consagrado su vida a la escritura y que no ha tenido lugar para otras ocupaciones llamadas femeninas. Por ejemplo, se me ha reprochado mucho el no haber tenido hijos, mientras que nadie se lo ha reprochado a usted, aunque sea tan normal para un hombre como para una mujer tener hijos y se los pueda querer tanto siendo padre como madre. Pero el reproche ha caído sobre mí porque se piensa que una escritora es, ante todo, una mujer que se distrae escribiendo, lo que no es cierto, porque es el conjunto de una vida que está estructurada por y sobre la escritura y, por tanto, aquello implica montones de renuncias, montones de elecciones también, y éste ha sido mi caso. He vivido verdaderamente en la medida en que quería escribir".

Tal vez lo verdaderamente impresionante de Simone de Beauvoir es que se trata de una mujer que tempranamente tomó conciencia de su deseo, y aunque éste iba en contra de las tradiciones y de la lógica cultural de la sociedad que le tocó vivir, tuvo la voluntad y la fuerza para convertirlo en realidad. Por eso su importancia no sólo radica en lo que escribió, lectura obligada para quienes desean pensar sobre las mujeres, sino también en su vida, pues, con todo y sus contradicciones, ésta es el testimonio de una mujer que se rebeló contra el status quo planteando su realización personal a través del trabajo. A cien años del nacimiento de Simone de Beauvoir, todavía muchas mujeres estamos librando esa batalla.

Marta Lamas es antropóloga mexicana y directora de la revista Debate Feminista.
FUENTE: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Actualidad/Simone/Beauvoir/elpepiopi/20080106elpepiopi_5/Tes