lunes, 10 de agosto de 2009

Carta de Compromisos Colectivo Hombres y Masculinidades COLOMBIA

CARTA DE COMPROMISOS


Con el ánimo de coadyuvar a la construcción de una sociedad ética, democrática, justa, igualitaria, pacífica, cuidadora del medio ambiente y de las personas, y respetuosa de los derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.


Motivados en particular a promover la equidad como sendero hacia el logro de una igualdad real y no formalista entre los géneros.


Y comprometidos con una vivencia radical de la ética del cuidado hacia nosotros mismos, otras personas y la naturaleza.


Los miembros de la Asociación Colectivo Hombres y Masculinidades, de Colombia,


Disponemos y activamos nuestros cuerpos, intelectos y emociones para la vivencia de prácticas masculinas distantes y críticas frente a los patrones del patriarcado, no sólo en la dimensión personal, sino también en la dimensión estructural, comprometiéndonos con acciones y procesos orientados a la transformación del sistema mismo de las relaciones de género en sus dimensiones económica, política, simbólica y cultural en un camino hacia la justicia y la equidad sociales.


Nuestros cambios de posturas y prácticas tienen como núcleo el abordaje reflexivo del poder en todas sus dimensiones y en todos los ámbitos y, en ese sentido, nos disponemos a hacer fluir, alternar, democratizar, renegociar y abandonar espacios y ejercicios del poder, en un sentido afectivo, ético, político y cuidadoso de las personas.


Ejercemos nuestro derecho a una participación social activa y significativa para denunciar, rechazar y ayudar a superar formas de explotación, dominio, subvaloración y violencia en contra de mujeres, hombres y personas transgeneristas, en razón del género, la sexualidad o cualquier otra razón que se invoque.


En reconocimiento crítico del contexto de país, queremos visibilizar, proponer y acompañar iniciativas sociales orientadas a la problematización, la denuncia y la superación de la corrupción, la cultura del dinero fácil, el clientelismo, el autoritarismo, el tratamiento violento de los conflictos, la guerra, la intolerancia, la marginación, la exclusión, la discriminación, la explotación, la desigualdad, la impunidad y la vulneración de derechos tanto en un plano general como en los vínculos específicos de estas problemáticas con los procesos socioculturales de construcción del género y particularmente de las masculinidades.


Respecto de los intentos por deconstruir el patriarcado, reconocemos el papel pionero y los sustantivos aportes de los movimientos sociales de mujeres y los movimientos feministas, y, por ello, manifestamos nuestra disposición e interés en adelantar alianzas estratégicas con ellos y con movimientos por la diversidad sexual, como una forma de enriquecimiento mutuo en pro de la equidad de género y la superación de desigualdades y violencias tanto por razones de género como de la sexualidad.


En un marco más amplio, podemos establecer alianzas con otros sectores y movimientos sociales, en tanto ellas contribuyan al horizonte de transformación social, económica, cultural y política más amplia ya referida y no desvirtúen el presente ideario.


A partir del planteamiento de que tal transformación se asienta finalmente y de manera concreta en los cuerpos y las subjetividades, nos abrimos a una reflexión ética permanente para procurar y potenciar un ejercicio cotidiano de coherencia o consistencia entre este ideario y nuestras actuaciones personales, grupales y organizacionales.


Con base en este marco de pensamiento, nos comprometemos en particular mediante nuestras prácticas a:


Aumentar en el ámbito de la vida personal nuestra capacidad autocrítica y autorreflexiva, realizar esfuerzos permanentes de cambio y liberarnos de cargas, competencias y coacciones sociales que empobrecen nuestra humanidad y, a través nuestro, la de las demás personas. Por ejemplo, expresar libremente las emociones y los sentimientos; cuidar de nuestra salud psicológica y física; desarrollar actitudes de crítica, confrontación y superación activas de las desigualdades, discriminaciones y violencias de género; y cumplir con roles humanos fundamentales que son de nuestra responsabilidad (crianza, oficios domésticos, cuidado de las y los demás).


En el mundo del erotismo, conducirnos a un re-encuentro con nosotros mismos y con otras personas en perspectivas de ejercicio de la libertad, la autonomía y el libre desarrollo de la personalidad, en un marco innegociable de garantía, ejercicio y promoción de los derechos sexuales y reproductivos. Apuntamos a un ejercicio sano, responsable, gratificante, sensible, afectivo y placentero del erotismo, sin las afectaciones de las presiones sociales, el alardeo, la perentoriedad sexual, la obsesión penetrativa, el acoso sexual, la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes y la prostitución de personas adultas.


Contribuir a cambios positivos en nuestras relaciones sociales. En el ámbito familiar ellas comprenden tanto las relaciones de pareja como las relaciones paterno-filiales: promover la democracia y la equidad, un trato afectivo y cercano y el diálogo intergeneracional; eliminar la violencia intrafamiliar, la violencia de género y el maltrato infantil y juvenil; solucionar pacíficamente los conflictos y replantear positivamente las relaciones de crianza y socialización. En todos los ámbitos, problematizar y buscar la superación del sexismo, el racismo, el clasismo, la misoginia, la homofobia, la transfobia, el adultocentrismo, la xenofobia y cualesquiera otras formas de marginación y exclusión, así como el autoritarismo, la manipulación y las violencias.


Distanciarnos de posturas de complicidad con el sistema patriarcal, ejerciendo acciones críticas y movilizando iniciativas de cambio frente a situaciones de autoritarismo familiar, comunitario, laboral, social, económico y político.


Replantearnos los modos, contenidos y poderes en las relaciones inter e intragénero. Entre hombres, establecer relaciones afectivas y colaborativas, y superar la complicidad en torno a la manipulación, la corrupción, la desigualdad, la competencia, el engaño, la discriminación y las violencias.


Sumarnos a espacios de acción, movilización y reflexión social y de género que insten a la construcción de una cultura de paz en todos los ámbitos, promuevan la objeción de conciencia como una alternativa a la guerra, y se distancien de lógicas militaristas, cruentas y belicistas como supuestas soluciones a los conflictos.


Bajo el horizonte compartido de la equidad de género, apoyar en forma decidida y evidente las reivindicaciones de los movimientos sociales de mujeres, feministas, por la diversidad sexual y de otros grupos y organizaciones comprometidos con la construcción de masculinidades alternativas al modelo hegemónico, siempre y cuando no contradigan el presente ideario.


En el ámbito institucional del Colectivo, actuar de manera ética, transparente y democrática tanto en la condición de miembros como en la asunción de cargos específicos, mantener una actitud abierta y favorable a la rendición de cuentas, la alternación y renovación democráticas, y realizar un ejercicio profundo y no formalista de los compromisos y roles asumidos. En ese sentido, resignificar el concepto de poder: fortalecer los procesos de poder interior, poder cooperativo y poder habilitante de carácter colectivo, y desestimular las formas de poder contra sí mismos, las demás personas y la naturaleza.


Convertir en rasgos cotidianos de las relaciones entre miembros del Colectivo la puntualidad, la responsabilidad, el respeto, la igualdad, la transparencia, la honestidad, el diálogo, la sinceridad, la solidaridad, la fraternidad, la ternura y el afecto.


Implementar procesos de pedagogía social con coberturas e impactos crecientes, que se orienten a promover dinámicas corporales, emocionales, reflexivas y conceptuales de replanteamiento de la masculinidad hegemónica.


Promover la producción de conocimientos situados en relación con las problemáticas que nos convocan y el diseño de metodologías y modelos de interacción y acompañamiento orientados a grupos y poblaciones particulares.


Y, finalmente, promover formas configuraciones de Estado, formas de gobierno y modelos de producción, redistribución y desarrollo social y económico éticos, equitativos, igualitarios, justos, democráticos y cuidadosos de la naturaleza, que propendan por el máximo desarrollo de las potencialidades humanas en la perspectiva de una ética del cuidado personal, social y del planeta.