jueves, 20 de agosto de 2009

Exhiben sicarios sadomasoquismo y distorsión de la mente: académicos El Diario Cd. Juárez MEXICO

19 Agosto 2009


Gabriela Minjáres
El Diario


La cantidad de homicidios masculinos registrados desde el año pasado en la ciudad deja al descubierto no sólo el grado de descontrol que hay al interior de las bandas del crimen organizado, sino la alteración psicológica que hay en los asesinos y la cultura de violencia que se vive en Juárez, advirtieron investigadores locales.


Indicaron que de enero de 2008 a la fecha han muerto en circunstancias violentas unos tres mil hombres, los cuales en su mayoría han sido asesinados por cuestiones relacionadas con el crimen organizado.


Mientras que del perfil de los homicidas señalaron que también ha cambiado, pues ahora exhibe rasgos sadomasoquistas y distorsiones mentales ya que no sólo asesinan a sus víctimas, sino que las torturan, mutilan y hasta violentan sexualmente para generar pánico en sus rivales.


Estos datos fueron expuestos ayer por investigadores del Colegio de la Frontera Norte en Ciudad Juárez (Colef) y de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) en el Seminario Interdisciplinario de Estudios de Género.


En la sesión denominada “El homicidio masculino: una lectura desde la medicina forense, el género y la crisis social” participaron Julia Monárrez Fragoso, Carlos Fidencio Reynosa Garay y Salvador Cruz Sierra.


“En Ciudad Juárez las muertes se han venido agudizando desde hace tiempo y desde el ámbito pericial se han visto alteraciones importantes en las causas de muerte que dejan ver una locura, una cuestión psicológica muy matizada que sacó de control al crimen organizado, una distorsión holocáustica”, afirmó Carlos Reynosa Garay, catedrático de la UACJ y especialista en medicina forense.


Explicó que en el 2008 el Servicio Médico Forense en Juárez registró dos mil 44 muertes de personas, de las cuales mil 889 eran hombres.


La principal causa de muerte en ese año fue el homicidio doloso, de los cuales registraron un total de mil 623 casos: mil 563 hombres y 60 mujeres.


El experto aseguró que a partir de esta fecha observan características distintas en los homicidios, particularmente en los de los hombres, pues detectaron un alto grado de competencia y sadomasoquismo en los agresores.


Mencionó, por ejemplo, que algunos fueron torturados, decapitados y violados cuando aún presentaban signos vitales.


Añadió que tan sólo este año han detectado unos tres casos de masculinos abusados sexualmente que fueron asesinados presuntamente por cuestiones relacionadas con el crimen organizado y el narcomenudeo.


“Eso nos hace ver que el sadismo está fuera de control porque al principio se decía que el sicario nomás se dedicaba a matar y no tenía otras alteraciones más que el dinero, pero ahora se ven patologías importantes, factores de demencia y promiscuidad en los asesinos”, sostuvo.


Aunque aseguró que aún se cuentan con pocos recursos teóricos para abordar el fenómeno de los homicidios masculinos, Salvador Cruz agregó que estos casos están asociados con la rivalidad, la competencia entre pares, la demostración de la superioridad y porque el tejido afectivo tiende a ser mínimo.


“El homicidio doloso es una práctica asociada con la identidad masculina. Se ha establecido relación entre violencia y masculinidad aunque la relación no sea directa, hay cierta predisposición al ejercicio cotidiano de la violencia”, mencionó en su ponencia titulada “La vida no vale nada. Costos de las masculinidades subordinadas”.


Agregó que el homicidio masculino en Ciudad Juárez responde a diversos factores, entre ellos la ola de violencia generada por los acomodos en el crimen organizado, un Estado debilitado y una crisis económica profunda.


Pero también, dijo, porque en la ciudad hay una cultura del homicidio, del uso de armas de fuego y consumo de alcohol y drogas.


“Vivimos en una cultura donde la violencia ha tomado presencia en la cotidianidad en la vida social”, refirió.


A su vez, Julia Monárrez dijo que la mayoría de los homicidios masculinos en Juárez han sido “muertes públicas” que se han convertido en un símbolo para esta frontera que pasó de ser la ciudad mundial de las maquiladoras al tiradero nacional de los muertos.


“Se debe buscar el respeto y retomar el derecho de todos los seres humanos de conservar la vida, si es un hombre que anda en las leyes delictivas debe ser juzgado bajo un proceso de derecho, otros no pueden tomar papel de ejecutores o del Estado”, advirtió.