jueves, 30 de julio de 2009

Estudio establece que 81% de las mujeres sin ingresos propios trabaja sin remuneraciones. CHILE

Estudio establece que 81% de las mujeres sin ingresos propios trabaja sin remuneraciones.

Un 81% de las mujeres sin ingresos propios trabaja sin remuneración en América Latina y el Caribe. Se trata de un trabajo no reconocido, marginal, pero con un valor muy importante para la sociedad.


Así lo señaló la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, al inaugurar el seminario Análisis de la crisis económica y financiera desde la perspectiva de género: entendiendo su impacto sobre la pobreza y el trabajo de las mujeres, que se desarrolló en Ciudad de México.

La actividad es organizada por el Instituto Nacional de las Mujeres de México (INMUJERES), con el apoyo de la CEPAL, el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW); y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).

Durante la apertura, Bárcena destacó que "el futuro que debemos enfrentar es un futuro con desempleo global. Esto no había pasado nunca. Y la mayor preocupación de las 37 millones de personas que salieron de la pobreza en los últimos seis años es que no quieren regresar a ella".

La representante de la CEPAL indicó que el punto de partida de las mujeres ante la crisis es mucho peor. "La crisis ha tenido un impacto fuerte en el desempleo y un mayor impacto en el femenino en todos los países de la región", resaltó.

La crisis agrava la brecha sobre el cuidado y el trabajo no remunerado que dedican mujeres a niños, enfermos, personas mayores y otros miembros de la familia, dijo.

La división entre el trabajo de los hombres y el de las mujeres ha sido considerada conveniente para los sistemas económicos. Esto porque garantiza la oferta de fuerza laboral subsidiada por el trabajo de las mujeres, quienes se hacen cargo sin costo de la producción de bienes y servicios que de otro modo tendrían que ser provistos por el mercado, con remuneraciones suficientes de la fuerza de trabajo, o por el Estado.

Aseveró que las prestadoras de cuidado no remunerado carecen de valoración social y no son tomadas en cuenta en la elaboración de las cuentas nacionales.

Bárcena afirmó que en los países de la región se debieran incrementar tanto los incentivos al empleo femenino, como el gasto social para la reproducción social. Las empresas deben asumir los costos y beneficios del trabajo femenino de calidad vía normas de conciliación, como parte del necesario mejoramiento de las condiciones de empleabilidad.

Debieran redistribuirse las cargas de cuidado (infantil y tercera edad) a través de instituciones públicas. Con esto se rompería el circulo vicioso del cuidado, que incide directamente sobre la calidad del empleo femenino.

FUENTE: OBSERVATORIO GÉNERO Y EQUIDAD http://www.observatoriogeneroyliderazgo.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=1688&Itemid=106