viernes, 12 de junio de 2009

Hombres por la igualdad de género ESPAÑA

Con gusto les compartimos artículo de opinión publicado en la edición de este día del Diariovasco.com

Hombres por la igualdad de género
12.06.09 -
ARACELI MEDRANO DOCTORA EN PSICOLOGÍA Y PROFESORA DE LA UNED

Cada vez que escuchamos una noticia acerca de un tema de violencia de género, nos parece que las agujas del reloj se han detenido en un escenario prehistórico, como en el caso de la joven Marta del Castillo (objeto de búsqueda entre los restos de un basurero), que nos muestra en primer plano o en varias dimensiones, el lado más cruel y terrorífico del ser humano. Sin embargo, la realidad nos devuelve una imagen más amable de la condición humana, ya que muchos varones en el siglo XXI cuestionan los parámetros clásicos de identificación masculina, que pautan una conducta de dominio y control sobre la mujer en el ámbito íntimo, en el privado.

El proceso emocional que lleva a un hombre o a una mujer a convertirse en persona, no es cosa fácil, ya que las identificaciones que imperan en un determinado momento sociocultural, ejercen estructuralmente un papel decisivo en la adopción de roles de género. La masculinidad como estereotipo se ha vinculado frecuentemente a rasgos físicos y psicológicos como la fuerza física que otorga hombría, el saber responder a las agresiones y defenderse con vigor tanto física como verbalmente, la competitividad feroz con los iguales que retroalimenta el ideal masculino, el control de las emociones, la capacidad resolutiva, el dominio en el contexto familiar y el despegue hacia la conquista del poder en el ámbito público, que otorga un lugar privilegiado al jefe-patriarca entre los demás machos de la horda primitiva.

La construcción de la masculinidad se estructura en torno a la interiorización de diversos significantes, roles y patrones de conducta que se aprenden en la niñez, a través de un proceso en el que es esencial la diferenciación y oposición a lo supuestamente femenino, para definir lo que es masculino. De tal manera que en la infancia funciona a modo de mandato imperativo para un niño el enunciado «no seas como una niña», significando lo que no debe de ser, o dicho de otra manera, lo que deben de ser como mandato imperativo: lo que no es femenino. A este respecto, el nuevo estatus de la mujer en los últimos cuarenta años ha producido una desestabilización en los referentes de identificación viril, que ha desencadenado reacciones de violencia en algunos hombres, que no han elaborado ninguna respuesta emocional para adaptarse a este cambio.

Sin embargo, en otros varones el efecto ha sido el contrario, ya que se ha producido una deseada desvinculación de la pesada carga emocional heredada de los parámetros clásicos de identificación viril, que les ha permitido amar lo femenino, demandar afecto, mostrarse vulnerables, llorar, comunicar sus emociones, compartir responsabilidades, cuestionarse cómo asumir su paternidad e implicarse cotidianamente en la educación de cada uno de sus hijos. En esta línea, viene al caso nombrar el colectivo de varones que integran la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género, ya que responde a este tipo de inquietudes y proponen un modelo de masculinidad (asumiendo en su origen los postulados feministas), que supone una ruptura con el modelo tradicional, y que sintetizando mucho se basa en unos valores como la igualdad, la libertad, la solidaridad, la responsabilidad y el respeto a la «diferencia en la perspectiva de la superación de los géneros».

Estos hombres que tienen sus sedes en varias comunidades autónomas, se posicionan públicamente para que se hagan visibles entre otras cosas las formas machistas de desigualdad contra las mujeres que terminan en violencia de género. A estos varones se suman cada vez más las voces de hombres conocidos en el ámbito cultural, deportivo o universitario, con el objeto de fomentar un tejido social que permita crear un espacio de cambio y una cultura de igualdad. La implicación activa de estos hombres en el contexto educativo, sanitario o político, es necesaria para superar la idea errónea de que el logro de la igualdad en el ámbito privado o público ya se ha conseguido, y para generar modelos positivos de masculinidad que permitan responder en un marco de reflexión e investigación, a los interrogantes de los avatares de la condición masculina. Para tal fin, es importante que las administraciones públicas continúen fomentando en el marco establecido por la ONU y la Unión Europea, políticas de igualdad de género dirigidas a mujeres y a hombres, que repercutirán positivamente no sólo en una convivencia pacífica, sino también en la construcción de una sociedad más equitativa, moderna y avanzada.

FUENTE: http://www.diariovasco.com/20090612/opinion/articulos-opinion/hombres-igualdad-genero-20090612.html